El valor del dólar implícito en el precio de los alimentos está hoy en $11,20

Escriben Isaac Rudnik y Rubén Ciani.

El debate sobre el retraso cambiario

Introducción

El debate sobre el valor del dólar que colocará el gobierno nacional que tendremos dentro de escasos treinta días, ha pasado al primer plano del escenario político. Más allá de las campañas intencionadas en u otro sentido, lo cierto es que el nivel de instalación que alcanzó la discusión, refleja la fragilidad de las variables económicas principales, y el innegable retraso cambiario existente. Como en otros ejes de los debates, las argumentaciones que se proponen desde los dos campos son una combinación de mentiras y banalidades, que en definitiva buscan ocultar, tanto aspectos esenciales de la realidad, como las intenciones verdaderas de las políticas que promoverán al hacerse cargo del gobierno. Por un lado los voceros de Macri anuncian una devaluación sin techo y con un único valor del dólar, que implicaría eliminación de las retenciones y diferenciales arancelarias que traerían consecuencias destructivas para la economía nacional. Del otro lado, Scioli y los suyos hacen afirmaciones y propuestas que parten de continuar negando obcecadamente el retraso cambiario, y el proceso inflacionario que nos asola desde hace varios años. Aquí damos a conocer un informe que partiendo de la relación del valor del dólar con el de la canasta básica de alimentos de los argentinos desde 2011 a la fecha, intenta marcar el piso y el techo de una posible devaluación. Techo que de ser perforado pasaría a tener consecuencias negativas para los ingresos de los sectores populares.

Conclusiones principales del informe

– Un ajuste cambiario que lleve el valor de la divisa norteamericana a $11,20/$11,50 por unidad, no debería alterar los precios de los productos de la Canastas Básicas, en especial el de los alimentos. Si se produjeran aumentos de precios significativos en estos rubros, afectarían los ingresos de los sectores populares que son los que dependen de ingresos fijos.

– Una devaluación mayor, que llevara el tipo de cambio a valores cercanos a $13/$13,50 por dólar, ajustado por la evolución de los precios internacionales, debería ir acompañada de medidas compensatorias que contengan los precios internos y eviten un serio deterioro de los salarios.

– En cualquier caso serían indispensables tomar medidas complementarias que posibiliten que los beneficios provenientes de una eventual devaluación, no sólo no se traduzcan en baja de los ingresos populares, sino que lleguen efectivamente a los productores que hoy están afectados por el retraso cambiario. Por ejemplo, que se implemente con las retenciones, que nos permitirían neutralizar los efectos inflacionarios y promover sectores industriales, un sistema de devoluciones que vayan directamente a los productores.

– Si bien en la definición de la magnitud de una eventual devaluación intervendrán factores como el volumen de las reservas, es importante tener en cuenta que valores muy superiores a los aquí expresados beneficiaría sustancialmente a los sectores financieros en detrimento de los sectores productivos.

Informe: Estimación de Tipo de Cambio implícito de la canasta alimentaria

El objetivo de este informe es presentar los resultados de un ejercicio de aproximación del tipo de cambio oficial (TCO) implícito en la canasta alimentaria de país, de tal forma de medir el valor umbral a partir del cual una devaluación cambiaria recae sobre las clases populares.

Este ejercicio incorpora como dato relevante las mediciones del Índice Barrial de Precios (IBP) elaborado por el ISEPCI, que son resultado de un trabajo sistemático realizado desde el año 2011 en los barrios de conurbano bonaerense y de varias provincias del país.

Además se ajusta el TCO implícito derivado de la variación de IBP, que denominamos tipo de cambio implícito simple o TCOis, por la variación de los precios internacionales de los productos componentes de la canasta básica alimentaria, la que en el IBP esta conformada en forma similar a la utilizada por el INDEC.

Este ajuste nos permite estimar cual sería el TCO compatible con el “mercado libre”,- representado por el comercio mundial -, que denominamos tipo de cambio implícito ajustado o TCOia; y que es compatible con una estabilización de los precios e ingresos de la producción interna de alimentos, situación que se describe como uno de los factores críticos en la económica vigente dominada por el retraso cambiario y la caída registrada del precios de los commodities durante el último año.

Se consideran en esta instancia sólo precios y valores de la “esfera real” de la economía. El análisis se centra en los alimentos básicos y en un conjunto de precios de productos nodales de las diferentes cadenas alimentarias que los producen; por lo tanto, como se trata de una aproximación simplificada de la estimación de TCO implícito, no se evalúan las relaciones intracadena, ni su estructura de costos y rentas.

Ciertamente, el nivel final del TCO resultante en un proceso de liberación cambiaria, dependerá también de las condiciones vigentes en la “esfera monetaria”, en tanto que las medidas de política que acompañen una devaluación, definirán quienes asumirán el mayor costo de la misma.

Se aplica una metodología simple que vincula las evoluciones de los TCO, los valores de las canastas alimentarias y el precio implícito de las exportaciones agroalimentarias.

El periodo “cero” para medir la evolución del TCO es el correspondiente a octubre del 2011, mes a final del cual comienza a implementarse el cepo cambiario. Se supone que esta es una base de “equilibrio”, no solo por ser previa a los acontecimientos de política económica que en conjunto se corresponden con la implementación de todo el cepo cambiario, sino también con la brecha cambiaría registrada en dicho mes, que era del 6% en promedio y se correspondería con un diferencial técnico entre ambos mercados.

Los valores del TCO oficial son los correspondientes al tipo vendedor del BCRA y la TCO paralelo fueron calculados en base a datos del diario La Nación.

La canasta alimentaria considerada, corresponde en estructura y valor a la medida por el Índice Barrial de Precios del ISEPCi, en dos versiones; Canasta Básica Alimentaria (CBA) y Canasta Alimentaria Total (CBT). En ambos casos, medida en pesos corrientes

El precio implícito de las exportaciones agroalimentarias, en dólares corrientes, es el valor FOB implícito mensual calculado por capítulo, para aquellos capítulos que incluyen productos sensibles para la canasta alimentaria y además son relevantes en exportaciones sectoriales.

En los productos farináceos y el arroz, el FOB implícito es el específico del producto básico de las cadenas correspondientes, es decir el trigo, el maíz y el arroz.

Por último, en el cálculo de la variación de los FOB implícitos de trigo y maíz, se adiciona una corrección del 10%, como medida de las distorsiones registradas en los precios internos de ambos cereales, consecuencia de medidas de intervención que determinaron precios recibidos por los productores inferiores a los valores de paridad de exportación. El 10% surge como diferencial promedio (cálculo promedio olímpico) entre el precio FAS teórico o Valor de Mercado calculado por el Ministerio de Agricultura y el precio FAS recibido por el productor en el período 2011/2015.

El TCO estimado en forma simple y ajustada, surge de las siguientes funciones:

TCOis: Var IBP * TCO0

TCOia: Var IBP * TCO0 / Var FOBia

Donde:

TCOis : Tipo de cambio implícito simple

TCOia: Tipo de cambio implícito ajustado

Var IBP: Variación del Valor de la Canasta (medida IBP)

TCO0: Tipo de cambio equilibrio (oficial octubre 2011)

Var FOBia: Variación FOB implícito agroalimentos

El TCOi simple, es decir sin ajuste por precios internacionales, se calcula en 11.19 $/dls para la canasta básica y en 11.49 $/dls para la canasta total, como puede observarse en el siguiente Cuadro:

cuadro 1

Para ajustar y obtener el TCOia se calcularon las variaciones de FOB implícitos asignándolos por NCM a dos dígitos (capítulo) o a seis dígitos (producto) para cada producto integrante de la CBA (no se ajustó el TCOis de CBT), según lo presentado en el siguiente cuadro y bajo el supuesto que los primeros son los productos básicos de los integrantes de la CBA.

cuadro 2

La variación de los FOBia mide la relación unitaria entre los precios implícitos del mes de septiembre del 2015 con el promedio de precios implícitos del período 2011-2015 (enero septiembre para año 2015), obteniéndose el resultado que se presenta en el siguiente cuadro:

cuadro 3

La relación calculada por capítulo/producto, que representan la VAR FOBia, se aplicó al precio de cada producto asignado relevado por el IBP en septiembre del 2015; en tanto que para los productos del grupo “SIN AJUSTE” se aplicó la relación 1, también al precio relevado IBP.

Se obtuvo como resultado una nueva CBA de $3.860, que registra un incremento del 19.9% con respecto a la CBA del IBP de septiembre de 2015, y a partir de la cual se puede estimar, aplicando la función TCOis, un TCO implícito del 13.32 $/dls.

Comentarios finales

– Se supone que las variaciones del los FOB implícitos tienen un impacto del 100% sobre el producto de la canasta. En los procesos productos alimentarios, estos productos básicos representan solo uno de los costos, por lo cual aplicación de un impacto de 100% estaría sobrevaluando la nueva CBA.

– En sentido contrario, la devaluación tendría como efecto aumentar otros costos, situación que compensaría la sobrevaluación expresada en a). Esa compensación debe ser parte de un análisis adicional.

– Es importante destacar que la estimación del TCOi de la CBA presentada no altera la actual situación arancelaria de las exportaciones. Es decir, no se introduce explícitamente ninguna alteración de los Derechos de Exportación (Retenciones a las Exportaciones) vigentes.

– A partir de lo expuesto en el punto c, se supone en una primera instancia la existencia de dos TCOi: 1) El tipo de cambio oficial, calculado en su versión simple en 11.19 $/dls y ajustada en 13.32 $/dls, y 2) Un conjunto de tipos de cambios efectivos (deducidas las retenciones) para las exportaciones.

– Si se unificara TCO (como expresan algunos voceros de los actuales candidatos) en los valores estimados en el ejercicio presentado, para lo cual se eliminarían las retenciones, deberían indispensablemente aplicarse medidas complementarias que neutralicen el efecto precio esta medida.

– Con relación a la unificación del TCO, debe tenerse en cuenta que las retenciones sirven para desenganchar los precio internos de las variaciones de los precios internacionales, o resguardar los precios internos frente a devaluaciones cambiarias.

– Por otra parte la eliminación de las retenciones de los principales granos (Ej: trigo, maíz, soja), implican además la eliminación de los diferenciales arancelarios que ahora favorecen la competitividad y el crecimiento observados en varias industrias agroalimentarias (Ej: farinaceos, carnes aviar y porcina, aceites vegetales).

– En orden a lo expresado en los puntos f y g, debería considerarse el mantenimiento de cierto nivel de retenciones, implementando un sistema de devolución de las mismas a los productores, con y sin segmentación de los beneficiarios.

Isaac Rudnik es director del ISEPCi – Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana. Rubén Ciani es economista e investigador del ISEPCi.