A cuatro días del balotaje: ¿Se viene Macri?

A cuatro días del balotaje compartimos dos análisis de la situación político-electoral de la Argentina. El primero, realizado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas dirigido por Claudio Lozano (ver en el siguiente enlace), que hace una minuciosa comparación entre los resultados de las PASO y lo sucedido el 25 de octubre; y el siguiente producido por el equipo de La Piedra en el Zapato, en el que analizamos el proceso que se viene desarrollando en estos días:

Después del 25 de octubre

Como es sabido el resultado del 25 de octubre mostró respecto a las primarias abiertas y obligatorias (PASO) realizadas en agosto, un sorpresivo crecimiento de la coalición encabezada por Mauricio Macri, que combinado con el estancamiento del Frente para la Victoria, dejó instalada una tendencia ganadora para los primeros, que a menos de una semana del balotaje no parece haber sido revertida.

Nos parece interesante primero repasar algunos datos que quedaron de aquél día.

Un total de 25.220.640 [1] personas concurrieron a las urnas, que emitieron 24.420.841 votos afirmativos. Hubo 1.198.824 que no concurrieron en las PASO y que esta vez sí lo hicieron. A este número se agregaron 671.141 que en agosto votaron en blanco o anularon su voto, con lo que se sumaron en octubre 1.869.965 nuevos sufragios afirmativos, que decidieron apoyar en las urnas a algún candidato o candidata presidencial.

Aunque el Frente para la Victoria aventajó a Cambiemos por poco más de 600.00 votos ( 9.002.242 a 8.382.610), la suma de UNA (5.211.705), FIT (798.031), Progresistas (619.051), Compromiso Federal (407.202), en blanco (596.028), nulos y recurridos (203.771), dejó un total de 7.835.788 de votos en disputa para de los que quedaron habilitados para el 22 de noviembre.

Comentarios

– Ninguna de las fuerzas que llegó a las PASO y quedó afuera del balotaje llama a votar por Scioli. UNA, de hecho -aunque sin hacerlo directamente- llama a votar por Macri (“el cambio ya empezó”); Progresistas se divide entre una porción del GEN que está con Cambiemos por un lado, y por otro el Partido Socialista y Libres del Sur, que al igual que el FIT votan en blanco; Compromiso Federal aún no se expidió formalmente.

– El 66,51% de los votos en disputa, en octubre fueron para UNA.

– Ocho provincias (Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fé, Mendoza, Tucumán, Entre Ríos, y Jujuy) concentran el 78% de los votos en disputa. De éstas, en Buenos Aires está el 39,65% del total.

– El 75% de los votos de UNA están en esas 8 provincias y el 39,57% en Buenos Aires.

– De esas ocho Provincias: en cinco (Córdoba, Santa Fé, CABA, Mendoza, Entre Ríos) ganó Cambiemos. En una (Jujuy) ganó UNA, y solo en dos (Tucumán y Bs As) ganó el FPV. En estas últimas, si sumamos los votos de Cambiemos y UNA, en Tucumán se produciría un empate, y en Buenos Aires la ventaja les sería ampliamente favorable.

– En siete de estas ocho provincias se concentra el mayor crecimiento porcentual de Cambiemos desde las PASO al 25/10; sólo en una (Jujuy) retrocedió, pero allí también descendió el FPV y el que creció fue UNA.

– En siete de estas ocho provincias se concentran 1.447.661 nuevos sufragios afirmativos respecto a las PASO (77,42% del total de este aumento), que explicaron en gran parte el crecimiento de Cambiemos.

Conclusiones

– El espacio fundamental a ganar por los contendientes del 22 de noviembre está centrado en los que votaron a UNA el 25/10. Esto explica que los ejes de la campaña de Scioli tomaron algunas de las consignas que levantó Massa, como el 82% a los jubilados, seguridad, tolerancia cero a los piquetes, etc. Sin embargo, habida cuenta de la dificultad que implica recuperar votos fuertemente opositores mediante ejes temáticos en el corto tiempo de un mes, esencialmente apelaron a la campaña negativa contra Macri.

– Los dirigentes políticos de la oposición en pleno están llamando a votar contra el FPV, ya sea porque convocan a favor de Cambiemos, o al voto en blanco. Si bien eso no garantiza que no vayan hacia el FPV, lo cierto es que esos votos ya se expresaron en su contra el 25 de octubre, y debería haber un cambio sustancial de escenario -que no se vislumbra- para que una porción sustancial de ellos mude de postura votando a la continuidad del actual oficialismo.

– El territorio donde se concentra la disputa principal está en la provincia de Buenos Aires. Allí si bien ganó, la tendencia no se presenta favorable al FPV: mientras Cambiemos y UNA sumaron en conjunto 873.571 nuevos sufragios desde las PASO, el FPV se estancó (creció 873 votos). Aunque haya tenido innegable influencia (como analizamos más abajo), es difícil ver que esa tendencia negativa tan acentuada hacia el FPV sea exclusivamente adjudicable a la candidatura a gobernador de Aníbal Fernández. Si sumamos los votos a presidente obtenidos por Cambiemos y UNA, llegan a un 55,32% del total.

Historia reciente y particularidades de la Provincia de Buenos Aires

Los resultados observados desde el 2009, también muestran algunos elementos interesantes que confirman la trascendencia fundamental de los comportamientos del PJ en esa provincia:

– En 2009 dos representaciones con predominante presencia justicialista (Unión Pro: 34,67%) y (Frente para la Victoria: 32,18 %) sumaron el 67% del total de los votos.

– En 2011 las distintas variantes justicialistas concentraron el 70% de los sufragios, de ellos el 56% los tuvo el FPV.

– En 2013 se llevaron en conjunto el 80%, y se dividieron principalmente en dos: Massa 44%, el FPV 32%.

– En 2015 sumaron el 61%, nuevamente mayoritariamente divididos en dos: FPV: 37,13% y UNA: 22,40%.

– Los porcentajes obtenidos por las distintas expresiones del PJ, que en las últimas cuatro elecciones, concentraron entre el 60 y el 80% del total, no sólo incluyeron votantes peronistas, sino que a través de los frentes que fueron conformando, lograron reunir a sectores de diversa identidad.

– De las últimas cuatro elecciones el FPV perdió dos; ganó con amplia mayoría solo en 2011 cuando logró alinear a la mayoría del PJ e incorporar a votantes externos al peronismo; mientras que en 2009 y 2013 en las que perdió, el PJ fue dividido, y sus posibilidades de ampliar sus bases se achicaron; en octubre pasado quedó seriamente complicado con vistas al balotaje, en el marco del sostenimiento de la fractura que se produjo en 2013, a lo que se agregó la irrupción de una fuerza como Cambiemos que pudo ocupar otros espacios que en oportunidades anteriores lo acompañaron.

El Frente para la Victoria en los últimos años ha venido buscando una renovación de sus caras más visibles, en el marco de continuar y consolidar las metodologías tradicionales del PJ asentado en el clientelismo, y las negociaciones por el reparto de los beneficios de las ramas delictuales más rentables -que incluyen el narcotráfico, la trata de personas y otros- con sus administradores principales personificados en los jefes de la policía, que cuentan con la invalorable protección de amplios sectores del poder judicial. Este intento de renovación corrió contra reloj al avance del desgaste de los barones, que les produjo décadas de implante, principalmente en los partidos del conurbano. Lo vino intentando cada cuatro años con diferentes resultados, y en 2015 varios nuevos personajes fueron a medirse en las urnas, pero esta vez cargando con el paraguas agujereado de la candidatura de Aníbal Fernández, que entre otras cosas ahuyentó toda posibilidad de reagrupar votantes externos al PJ tras el FPV. Los aspirantes locales que se vieron venir la tormenta fueron por el corte de boleta liso y llano, buscando refugio bajo otra protección, consolidando la fractura que venía del 2013, generándose un complejo entramado de acuerdos en cada municipio, que no excluyó apoyos mutuos con candidatos de UNA o de Cambiemos, todo lo cual dejó golpeadas a las estructuras distritales del PJ.

Esta situación general que se refleja en los resultados del 25 de octubre, se presenta muy difícil de revertir en menos de un mes. No es fácil ver que el Frente para la Victoria pueda recuperar la adhesión de una parte sustancial de los que le negaron el apoyo hace pocos días.

Por último hay que seguir la creciente evolución de la influencia política de la policía y sus cómplices. La propaganda de Cambiemos en los días anteriores a la elección, puso acento en la denuncia de complicidad con el narcotráfico sobre Aníbal Fernández, identificándolo con uno de los flagelos más repudiados por la población, que lo emparenta con la corrupción policial. En el tiempo que va hacia el balotaje, que coincide con el período de preparación para la asunción de la gobernadora electa, su futuro Ministro de Seguridad, Crisitian Ritondo, se apresuró a declarar públicamente en todos los medios que se le pusieron delante, que “la policía de la Provincia de Buenos Aires tendrá todo nuestro apoyo, Alejandro Granados hizo un gran trabajo”. Un claro y apresurado mensaje para tranquilizar a un sector al que no se proponen dirigir, sino con el que buscan negociar en las mejores condiciones.

Nota:

[1] Datos oficiales del recuento provisorio. Los resultados definitivos publicados posteriormente no cambiaron sustancialmente estos números.