Acerca de las estadísticas poblacionales de Argentina

Escribe Javier Lindenboim.

Uno de los primeros anuncios institucionales de la gestión presidencial de Mauricio Macri en nuestro país, fue la recuperación y normalización del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, intervenido desde 2007. La falta de estadísticas confiables por parte del organismo oficial fue un elemento de debate durante estos últimos años. Pero a menos de dos meses de áquel anuncio de normalización, la conducción política del INDEC volvió a desplazar a los equipos técnicos encabezados por Graciela Bevacqua (expulsada del organismo también durante la gestión de Guillermo Moreno), argumentando razones técnicas.

El siguiente artículo de Javier Lindemboim, publicado en la Revista Dos Puntas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de San Juan, junto a la nota de Martín González Rozada (en este enlace), busca aportar elementos analíticos y conceptuales a esta polémica.

Dentro del ancho campo de la producción de estadísticas públicas, tiene indudable relevancia la generación de información apropiada sobre los aspectos poblacionales o, si se quiere, los referidos a las variables sociodemográficas. No es este el lugar para explayarnos pero recordemos que la adecuada mensura de la población da marco, por ejemplo, a la definición de la cuantía de la representación política a distintas escalas. La formulación de políticas sanitarias, educativas, de protección social, etc. requieren de mediciones certeras, no cuestionadas, oportunamente disponibles y con un alto grado de continuidad y homogeneidad garantizado a través del tiempo.

En esa línea, los Censos de Población y Vivienda, que se realizan cada diez años según las recomendaciones internacionales, se constituyen en pilares básicos para el conocimiento de la sociedad y para la gestión pública. El diseño de políticas (educativas, sanitarias, etc.), la realización de encuestas de diverso tipo, la determinación de la magnitud de la representación política, etc. requieren de los resultados censales. Cada diez años el Censo se torna en el faro que permite ajustar y precisar los propios cometidos de los más variados organismos estatales y para la toma de decisión de la sociedad civil y actores privados.

Las diversas encuestas a hogares son un buen ejemplo de ello. En el presente trabajo, a partir de la observación del impacto que, según el INDEC, se deriva de los últimos resultados censales sobre la población de referencia de las Encuestas a Hogares, estudiaremos algunos elementos que abren interrogantes sobre tales reajustes y expondremos acerca de un llamativo cambio de tendencia en la primacía urbana de Argentina. En sucesivos apartados aludiremos a la dependencia de las encuestas de los resultados censales, al menos en materia del universo poblacional de referencia; a la dinámica poblacional –total y urbana- en Argentina en el último medio siglo; al peculiar comportamiento que se asigna al Gran Buenos Aires; a los llamativos cambios en la estructura de la población y a los efectos de todo ello sobre las estimaciones de la ocupación a nivel agregado. Finalmente, una breve reflexión sobre la necesidad de recuperar la producción de estadísticas públicas de calidad.

Las encuestas a hogares y la población representada

No hace mucho tiempo, se supo que luego de realizado el Censo de Población en 2010 se hicieron ajustes en la cuantificación de la población que se toma como referencia para la publicación de los resultados tanto de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) como la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU)[1]. Debido a esto se hizo necesarioque los usuarios[2] revisaran los resultados del último censo y los cotejaran con los de los censos precedentes.No está de más aclarar que las encuestas a hogares suelen tomar, después de cada operativo censal, la nueva cartografía y utilizar los resultados que pueden modificar los parámetros correspondientes de cada área encuestada.

En los documentos respectivos del INDEC[3]se proporcionan elementos de juicio de los que se deduce que las proyecciones de población utilizadasdurante la primera década del siglo XXI contenían errores.[4] Principalmente estos serían de subestimación de la población en general (total y urbana) y, en especial, de la referida a los aglomerados relevados por la EPH.

El haber detectado tal subestimación –según se indica en los informes de EPH- habría obligado al INDEC a elevar significativamente la magnitud poblacional de los aglomerados relevados por la Encuesta, lo que fue realizado durante casi un año a partir del cuarto trimestre de 2013, según se deduce de los informes de la EPH antes mencionados.[5]

Con las proyecciones de población que se venían utilizando, el total de habitantes representados por los aglomerados incluidos en la EPH aumentaba a razón de 1% anual tanto en los años noventa como en la primera década del siglo actual. El Informe de Prensa del tercer trimestre de 2013, antes la introducción de los cambios, la población de los 31 aglomerados era de 25,6 millones y la ocupación de 11 millones. Un año más tarde, como consecuencia de la modificación establecida, la población se incrementó en alrededor  del 4%, alcanzando los 26,6 millones y la ocupación pese al descenso de la tasa de actividad se mantuvo en los 11 millones. Una pregunta surge de inmediato: ¿qué explica tamaño ajuste de la población de referencia?

Evolución de la población de referencia de la Encuesta Anual de Hogares Urbanos

Población (miles) Variación anual (%)
2010 36489
2011 36596 0,3%
2012 36944 1,0%
2013 38146 3,3%
2014 38379 0,6%

Fuente: Elaboración en base a los informes anuales de la EAHU-INDEC

Algo parecido se había producido en relación con la población de referencia del total urbano nacional requerido por la EAHU, pero la “corrección” se llevó a cabo en la edición 2013 respecto de la precedente.[6]

La población total y urbana de Argentina: datos e interrogantes

En virtud de esto, hemos consultado los registros disponibles en el INDEC sobre población censada y proyectada y hallamoselementos no siempre fáciles de compatibilizar.

Por un lado, las proyecciones oficiales preexistentes arrojaban para 2010 una cifra de población total y de población urbana muy próximas a las encontradas en el operativo censal. Según documentos del INDEC y de CELADE[7] posteriores al Censo de 2001, la proyección para 2010 era de 40.5 millones y de 37.7 para la población total y urbana, respectivamente.  El Censo de 2010, por su parte, determinó que la población total era de 40,1 millones[8] y la urbana de 36,5 millones. De manera que pareciera que no había elementos valederos para producir ajustes de significación en los volúmenes de referencia. En todo caso no se encontró más población que la prevista sino menos.

Donde sea que se encuentre la certidumbre acerca del comportamiento demográfico reciente en Argentina vale indicar algunos de los resultados que arrojan los datos del último censo. En el cuadro se indican las jurisdicciones en las que en el último período intercensal la tendencia declinante de crecimiento poblacional se torna en creciente

Argentina. Población total. Crecimiento anual intercensal (%)

  Tasas de crecimiento anuales intercensales
1960 – 1970 1970 – 1980 1980 – 1991 1991 – 2001 2001-2010
Chubut 2,92% 3,31% 2,94% 1,40% 2,36%
Gran Buenos Aires 2,23% 1,67% 1,19% 0,61% 1.36%
Mendoza 1,68% 2,09% 1,59% 1,05% 1,10%
Resto Provincia de Buenos Aires 0,89% 1,38% 1,17% 0,68% 0.88%
Río Negro 3,11% 3,85% 2,68% 0,83% 1,63%
Santa Cruz 4,79% 3,13% 3,17% 2,02% 3,75%
Santa Fe 1,26% 1,45% 1,21% 0,66% 0,72%
Totales 1,53% 1,79% 1,49% 1,01% 1,14%

Fuente: Elaboración en base a los Censos Nacionales de Población

En primer lugar destaca el hecho de que parece haberse revertido la declinación del ritmo de aumento poblacional. Se había llegado a fines del siglo XX –en el orden nacional- a una tasa anual cercana ala de los países más desarrollados (1%) y se habría recuperado una o dos décimas. Caben al menos dos opciones. Una, que el relevamiento anterior hubiese subestimado de manera particular el volumen poblacional del país y por ello ahora “parece” haber aumentado el ritmo de crecimiento poblacional. Dos, se habrían producido o bien cambios marcados en el comportamiento de la población interna y/o se habrían incrementado sensiblemente los flujos migratorios.

Hasta tanto dispongamos de la respuesta adecuada debe atenderse al siguiente hecho: los datos precedentes ilustran que apenas algo menos que un tercio de las jurisdicciones muestran tal reversión (algunas muy tenuemente, como Mendoza y Santa Fe) y otras, como las patagónicas, con mayor intensidad (con recuperación del ritmo de crecimiento de varias décadas atrás). Pero es muy llamativo el comportamiento del Gran Buenos Aires) que parece haber crecido a ritmos que desvirtúan por completo la tendencia observada en el último medio siglo.[9]

Excepto la provincia de Santa Fe, son las mismas jurisdicciones en las que se da una reversión similar en el componente urbano[10] de su población según se detalla en el cuadro siguiente.

Argentina. Población urbana no homogeneizada.

Crecimiento anual intercensal (%)

Tasas de crecimiento anuales intercensales
1960 – 1970 1970 – 1980 1980 – 1991 1991 – 2001 2001-2010
Chubut 5,02% 4,71% 3,69% 1,58% 2,58%
Gran Buenos Aires 2,23% 1,67% 1,19% 0,61% 1,36%
Mendoza 2,46% 2,33% 2,76% 1,25% 1,30%
Buenos Aires 1,91% 1,88% 1,59% 0,99% 1,16%
Río Negro 5,62% 5,63% 3,72% 1,35% 1,98%
Santa Cruz 8,56% 4,47% 3,68% 2,50% 3,75%
Totales 2,33% 2,29% 1,94% 1,26% 1,33%

Fuente: Elaboración en base a los Censos Nacionales de Población

Es posible pensar que en uno o varios aglomerados la “mancha urbana” o la densidad se haya modificado significativamente. Pero si la referencia de los censos indica que la proyección de población urbana y el relevamiento coinciden a nivel nacional, eso sólo es compatible con un aumento de población en algunos aglomerados a costa de otros o bien en un importante incremento de la tasa de urbanización. Aparentemente los datos censales no avalan ninguna de tales opciones.

Si se observa la secuencia de incremento anual acumulativo en los lapsos intercensales desde 1960, encontramos -en la población total- una tendencia en descenso[11] y una leve variación positiva reciente, cuya justificación es aún incierta.

Variación de la población total y urbana de Argentina y Gran Bs As (%)

Población Total Población urbana GBA
No homog Homog
1960-1970 1,56 2,38 2.22 2,23
1970-1980 1,81 2,30 2.22 1,67
1980-1991 1,47 1,94 1.88 1,19
1991-2001 1,00 1,26 1.20 0,61
2001-2010 1,15 1,32 1.29 1.36

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los Censos de Población.

Para los datos de población urbana de esos mismos censos hay que considerar, alternativamente, los valores no homogeneizados y los que efectivamente pueden ser comparados. En estos dos casos los valores se comportan de modo similar sólo que su descenso es más intenso y por tanto su aparente reversión reciente (1.3 % anual entre 2001 y 2010) resulta llamativa.

Población urbana –homogeneizada- jurisdicciones seleccionadas (%)

Tasas de crecimiento anuales intercensales (%)
1960 – 1970 1970 – 1980 1980 – 1991 1991 – 2001 2001-2010
Chubut 4,88% 4,50% 3,45% 1,51% 2,52%
Mendoza 2,09% 2,31% 2,61% 1,18% 1,24%
Resto Bs Aires 2,08% 1,93% 1,53% 0,99% 1,12%
Rio Negro 4,24% 5,22% 3,59% 1,13% 1,91%
Santa Cruz 6,34% 4,02% 3,45% 2,30% 3,75%
Gran Bs. Aires 2,23% 1,67% 1,19% 0,61% 1,36%
TOTAL 2,22% 2,22% 1,88% 1,20% 1,29%

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los Censos de Población.

Como consecuencia de todo esto, la participación de la población urbana en el total fue creciendo desde un 73% en 1960 hasta alcanzar un 90% en 2001. Tan alto índice de urbanización es difícil que siga aumentando a gran ritmo. Esto se verifica en 2010 momento en el que se agrega sólo un punto porcentual, llegando a un índice de urbanización del 91% en el país.

De tal manera, aun aceptando que haya habido un detenimiento del ritmo declinante de aumento de la población, estos números hablan de una reversión leve a nivel agregado. Pero lo que resulta más intrigante es que –como se indicó más arriba- los valores proyectados para 2010 no eran menores que los que el Censo registró sino levemente superiores. De este modo no parece que nos encontremos ante indicios de cambios rotundos en el último lapso intercensal que justifiquen ajustes al alza de la población tomada como referencia. Se hace hincapié en la falta de cambios significativos pues las modificaciones en el universo EPH se han hecho sobre la base de la enunciada variación de la dinámica poblacional.

Un caso singular: el Gran Buenos Aires

Donde es más llamativo el comportamiento es en el área metropolitana de Buenos Aires. En los últimos períodos intercensales el ritmo de aumento de la población del GBA fue sensiblemente menor que el total urbano nacional al punto que entre 1991 y 2001 su ritmo fue la mitad (0,61% anual acumulativo frente al 1,20% del país). Lo extraño ha sido que en la primera década del siglo actual, el GBA habría crecido –anualmente- casi una décima más que el total urbano del país, modificando una tendencia de casi medio siglo. Se revierte así la pérdida de peso relativo del área metropolitana en el contexto nacional que se advertía en las últimas décadas.

Como se ve en el cuadro que sigue, el GBA, según los datos censales, venía perdiendo peso relativo en la población total del país desde 1970, cuando alcanzó el pico de su importancia relativa. En cambio, respecto del total de población urbana el descenso es visible desde 1960. Esta evidencia hace más llamativa la reversión en ambas variables, aunque sea leve.[12]

Peso relativo del Gran Buenos Aires
en la población total en la población urbana
1960 33,8% 46,1%
1970 36,2% 45,6%
1980 35,8% 43,0%
1991 34,7% 39,7%
2001 33,2% 37,1%
2010 33,9% 37,2%

Fuente: Elaboración propia sobre la base de los Censos de Población.

Cambios en la estructura de la población

Los resultados censales de 2010 referidos a todo el país generan otros interrogantes. Por un lado, los adultos mayores no serían tantos como se preveía y los menores de 14 años serían más que los que se calculaba. Al menos esto es lo que se desprende de los documentos de la EPH cuando se introducen los nuevos datos poblacionales de los aglomerados en los que se realiza la encuesta. Claro que esos cambios aparentes en la estructura por edades deberían ser analizados con detenimiento, pues los especialistas venían marcando el fenómeno del envejecimiento como una cuestión importante a tener en cuenta, en consonancia con los cambios demográficos propios del país y más allá de nuestras fronteras (anticipados en Argentina y, por ello, con menor impulso que en el resto de América Latina).

Nuevamente lo que aquí llama la atención es que no haya discrepancia entre la población total proyectada y la relevada en el censo de 2010 pero que sí la haya en los componentes por edad. Es un aspecto para seguir investigando, sin duda.

Algunos efectos sobre los datos socio ocupacionales

Si bien estos aparentes cambios en la composición de la población tienen incidencia en algunos índices (como la tasa de actividad o participación económica de la población), lo cierto es que la inesperada intensidad de los cambios en el volumen de la población, tomada como referencia por la EPH, configuran la razón predominante de un aparente estancamiento en el nivel de empleo a despecho de la caída tanto de la tasa de actividad como la de empleo. En otras palabras, un descenso de la tasa de empleo debe reflejarse en menor volumen absoluto de la ocupación, a menos que el descenso de la tasa fuese equivalente o menos importante que el incremento poblacional. Sin embargo, como ya dijimos, el volumen del empleo en los aglomerados EPH se mantuvo estancado comparando los terceros trimestres de 2013 y 2014.[13]

Tasas básicas del mercado de trabajo urbano de Argentina, aglomerados EPH

4ª trimestre de 2013 2014
  2010 2011 2012
Actividad 45,8 46,1 46,3 45,8 46,4 46,1 45,6 45,0 44,7 45,2 44,7
Empleo 42,4 43,0 43,1 42,2 43,0 42,9 42,7 41,8 41,4 42,1 41,3
Desocupación 7,3 6,7 6,9 8,0 7,3 6,8 6,4 7,1 7,5 7,0 7,5
Subocupación 8,4 8,6 9,1 8,0 9,8 8,8 7,8 8,1 9,4 9,1 9,3

Fuente: INDEC, Informes de prensa de la EPH

Hasta tanto no se disponga de mejor y más completa información que permita disipar las dudas producidas por estas innovaciones en las encuestas a hogares hay razones para pensar que las cuantificaciones de la fuerza laboral de Argentina en la actualidad no pueden ser comparadas con la serie anterior que llegaba hasta el 3er. trimestre de 2013. De hecho, en algunos organismos oficiales se considera que tales datos (los más recientes) son de escasa utilidad, pues no existe forma de compararlos con la serie histórica disponible[14].

Precisamente sobre los datos más cercanos se dispone de una información adicional. En coincidencia con el relevamiento del censo de población de 2010, el INDEC encaró la realización de una encuesta (EAHU)[15] que permitiera, para un número reducido de variables, disponer de datos representativos del universo urbano, es decir no sólo los referidos a los aglomerados cubiertos por la EPH. El último informe[16] fue divulgado en medio de las fiestas de fin de año y, quizás por eso, no tuvo la atención debida.

En dicha publicación se constata la continua declinación del mercado laboral en el último lustro lo que venía siendo motivo de análisis por los especialistas desde hace ya un tiempo, a partir de la información proveniente de la EPH.

Tasas generales de fuerza de trabajo. Total Nacional Urbano*.

Tasas de Total urbano
Año 2010 Año 2011 Año 2012 Año 2013 Año 2014

trimestre

3º trimestre 3º trimestre 3º trimestre

trimestre

Actividad 44,7 45,1 45,3 45,1 44,0
Empleo 41,4 41,9 42,0 42,2 40,9
Desocupación 7,4 7,0 7,4 6,6 7,0

Fuente: EAHU, op cit.

Lo que es más complicado –y, también, ilustrativo- es el seguimiento de los datos absolutos proporcionados por esta fuente que dependen de la cuantía de la población de referencia. Con una declinación de más de un punto porcentual tanto en la tasa de actividad como la de empleo, se supone que nos encontraremos con cierta declinación de la fuerza laboral controlando -claro está- el aumento de la población.

Dos informaciones resaltan en este contexto. Por un lado, el brusco aumento de población registrado en 2013 (atribuido en el informe a la utilización de las proyecciones nuevas derivadas del censo de 2010). Pero lo que seguramente es más llamativo es la indicación de la pérdida de cuatrocientos mil puestos de trabajo en el último año.[17]

Encuesta Anual de Hogares Urbanos
Población (miles) Activos (miles) Ocupados (miles)
2010 36.489 16.269 15.070
2011 36.596 16.461 15.291
2012 36.944 16.751 15.515
2013 38.146 17.218 16.081
2014 38.379 16.872 15.686

Fuente: op cit., Cuadro 1.3, página 3

Dado que los datos de 2013 y 2014 son homogéneos (en el sentido de que ambos surgen de la nueva proyección de población) se disipa la duda originada en la EPH[18]. Dado que la EAHU cubre o representa la totalidad del universo urbano argentino, es decir algo más que el 90% del total de la población del país, podría tomarse, en principio, como “termómetro” mejor al menos para estas variables a este nivel de agregación. De ser así, no hay dudas de que el año 2014 habría sido el peor desde 2001 en materia de (destrucción de) empleo, desapareciendo casi uno de cada diez empleos creados después de la crisis de 2001-2002.

Más y mejores (y no menos) estadísticas

Si los pobres no deben ser estimados y no tenemos certeza sobre el volumen y la evolución de la fuerza de trabajo en el país, si se ha perdido la confianza en los índices de precio y en la medición del producto, si las estadísticas previsionales han declinado luego de 2008 y así de seguido, resulta difícil de entender cuáles son los beneficios que proporciona a la gestión oficial la tarea encomendada al INDEC.

“Ojalá la Argentina logre revertir los retrocesos producidos en las estadísticas públicas. En este sentido, debemos apuntar a recuperar los logros que en materia ocupacional o de distribución del ingreso se han alcanzado en los primeros años de este siglo a la vez que a superar las serias dificultades monetarias, cambiarias, energéticas –entre otras- en gran parte alimentadas por decisiones erradas que, quizás, fueron adoptadas en base a las distorsionadas estadísticas oficiales.” (Lindenboim, 2014)

Es indudable que el Estado necesita disponer de información certera, completa, confiable para la ejecución de las diversas políticas a su cargo. De otro modo es como conducir un vehículo con los ojos vendados. Los peligros derivados de tal situación son enormes y afectan no sólo a las autoridades que están a cargo de la gestión gubernamental en determinada circunstancia sino a la comunidad toda. La tarea por delante, no es menor.

Javier Lindemboim es Director del CEPED e Investigador del CONICET

Referencias

CELADE (2005), Boletín demográfico Año XXXVIII, N° 76, América Latina. Proyecciones de población urbana y rural, 1970-2025, CEPAL, Santiago de Chile, julio

INDEC (2004), Estimaciones y proyecciones de población, 1950-2015Serie de Análisis Demogáfico N° 30, INDEC, Buenos Aires

INDEC (2014 a), “Encuesta Permanente de Hogares. Mercado de trabajo, principales indicadores. Resultados del cuarto trimestre de 2013”, MECON-INDEC, Buenos Aires 19 de febrero.

INDEC (2014 b), “Encuesta Permanente de Hogares. Mercado de trabajo, principales indicadores. Resultados del primer trimestre de 2014”, MECON-INDEC, Buenos Aires 19 de mayo.

INDEC (2014 c), “Encuesta Permanente de Hogares. Mercado de trabajo, principales indicadores. Resultados del segundo trimestre de 2014”, MECON-INDEC, Buenos Aires 19 de agosto.

INDEC (2014 d) Encuesta Anual De Hogares Urbanos (EAHU).  Avance de las tasas generales de fuerza de trabajo. Principales indicadores, Resultados del tercer trimestre de 2014, INDEC, 29 de diciembre

Lindenboim, Javier (2014), “Estadísticas y estadistas, una relación difícil” en ReLMIS, Revista Latinoamericana de Metodología en Investigación Social, No. 8,

Anexo

Nómina de los aglomerados relevados por la Encuesta permanente de Hogares

Nombre del Aglomerado Onda de incorporación al Programa de EPH
GRAN BUENOS AIRES Octubre 1972
GRAN LA PLATA Mayo    1974
BAHIA BLANCA Mayo    1985
GRAN ROSARIO Mayo    1974
SANTA FE Y SANTO TOME Octubre  1974
PARANA Octubre  1974
POSADAS Mayo    1974
GRAN RESISTENCIA Octubre  1974
COMODORO RIVADAVIA Octubre  1974
GRAN MENDOZA Octubre  1974
CORRIENTES Octubre  1976
GRAN CORDOBA Mayo    1978
CONCORDIA Octubre  1995
FORMOSA Octubre  1975
NEUQUEN1 Mayo    1976
SANTIAGO DEL ESTERO Y LA BANDA Octubre  1976
SAN SALVADOR DE JUJUY2 Octubre  1977
RIO GALLEGOS Mayo    1979
GRAN CATAMARCA Octubre  1978
SALTA Octubre  1978
LA RIOJA Octubre  1978
SAN LUIS Y EL CHORRILLO Octubre  1978
GRAN SAN JUAN Octubre  1979
SAN MIGUEL DE TUCUMAN Y TAFI VIEJO Mayo    1974
SANTA ROSA Y TOAY Octubre  1982
TIERRA DEL FUEGO Octubre  1978
MAR DEL PLATA Y BATAN Octubre  1995
RIO CUARTO Octubre  1995
SAN NICOLAS-VILLA CONSTITUCION Octubre 2002
RAWSON-TRELEW Octubre 2002
VIEDMA-CARMEN DE PATAGONES Octubre 2002

Fuente: INDEC, Base Usuaria Ampliada de la EPH,  Dirección de Encuestas a Hogares, Departamento de muestreo, enero de 2003

Nota: la fecha de incorporación puede no coincidir con la del inicio de difusión de sus datos

1 Luego incorpora a Plottier

2 Luego incorpora  Palpalá

[1]              Para quien no está familiarizado digamos que las primeras Encuestas de Empleo y Desempleo datan de la década del sesenta y la versión actual desde 1974.  Desde entonces la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) se hacía dos veces al año a lo largo de un mes en cada ocasión. A partir de 2003 pasó a realizarse de manera continua a lo largo de todo el año. Actualmente se levanta en 31 aglomerados urbanos abarcando a un total de 18000 hogares en cada trimestre (véase al final el anexo con el detalle de las localidades). En cambio, la Encuesta Anual de Hogares Urbanos (EAHU) se realiza en esas áreas urbanas y en otras dentro del amplio espectro de localidades del país con menor dimensión poblacional. Su relevamiento se inició en el tercer trimestre de 2010 y se repite anualmente. Al momento de lanzarse representaba unos 36 millones de habitantes de los cuales aproximadamente dos tercios correspondían a los aglomerados cubiertos por la EPH. Según el Censo de 2010, sólo el 9% se localizaba en ámbitos rurales.

[2]              Sean estos investigadores, dirigentes sociales, económicos o políticos y, principalmente, los propios funcionarios oficiales que tienen a cargo diversas áreas de gestión estatal.

[3]              INDEC (2014, a; 2014, b y 2014,c))

[4]              La afirmación, sin embargo, llama la atención pues el ritmo de cambio de la población total no se ha alterado desde la posguerra (http://www.indec.mecon.gov.ar/nivel2_default.asp?seccion=P&id_tema=2)

[5]              En rigor los ajustes se realizaron en tres trimestres consecutivos y no en cuatro como fue anunciado inicialmente.

[6]              La variación interanual de la población urbana de la EAHU fue de magnitud llamativamente irregular. Más adelante en base a los datos de la EAHU se intenta apreciar la evolución reciente de la fuerza laboral.

[7]              INDEC, 2004; CELADE, 2005

[8]              En INDEC,  Estimaciones y proyecciones de población 2010-2040, Serie Análisis Demográfico N° 35, noviembre 2013, se indica que si bien el Censo relevó ese número de habitantes habría que adicionar 2% como consecuencia de la corrección por “evaluación demográfica”. Sin embargo todas las publicaciones censales toman como referencia la magnitud poblacional relevada, a lo cual nos referimos aquí

[9]              Por primera vez, el censo no ha producido una publicación de las localidades urbanas tal como se hacía habitualmente, ni en la versión de datos provisionales ni en la de definitivos. Más aún, anteriormente las  publicaciones incluían los datos de población de cada aglomerado (con el detalle de localidades componentes) y además, la población comparable del censo precedente. Debe anotarse que en el marco de la escasa información sobre el detalle de los aglomerados urbanos del país, en el último censo no se tiene la composición poblacional por localidad lo cual dificulta enormemente la evaluación de las magnitudes agregadas que se proporcionan para 2010.

[10]             Los datos urbanos tal como fueron captados en cada censo son llamados aquí no homogeneizados. En cambio, el resultado del esfuerzo por hacer comparable el contenido de cada elemento del sistema urbano es el de los datos homogeneizados.

[11]             Sólo alterada por una suba en los años setenta.

[12]             De haberse verificado tal modificación entonces deben reemplazarse los factores de expansión de los datos absolutos provistos por los aglomerados EPH, tanto a nivel urbano como a nivel del total del país para estimar los valores de las distintas variables a nivel nacional. Pero esto tiene otras implicancias que retomamos más adelante.

[13]             En igual lapso, pese a que la tasa de actividad declina en un punto porcentual, el número de activos aparece incrementado. En el empleo se disimula su caída y en la actividad no se ve el desaliento.

[14]             Un camino posible es recalcular las variables retrospectivamente elevando la población de referencia de todas las ondas previas. Pero en el caso de que hoy fuese efectivamente distinta la composición de la población respecto de lo proyectado las comparaciones tendrían escasa utilidad. Aún al margen de esto, deberá reducirse la estimación del volumen de creación de empleo pues se habría incrementado el valor inicial.

[15]             El operativo lleva el nombre de Encuesta Anual de Hogares Urbanos. Sus valores se proporcionan a nivel de provincia y su agregado debe corresponderse con el universo urbano nacional. Se realiza durante el tercer trimestre de cada año. Por tanto se dispone de cinco informes en los que se incluye la población urbana, el conjunto de los activos, el de los ocupados, el de los desocupados  y el de los inactivos.

[16]             ENCUESTA ANUAL DE HOGARES URBANOS (EAHU).  Avance de las tasas generales de fuerza de trabajo. Principales indicadores , Resultados del tercer trimestre de 2014, INDEC, 29-12-2014

[17]             Debe aclararse que una parte de la disminución se atribuye a la exclusión de una de las jurisdicciones en el operativo de 2014

[18]             La manera compleja en que se introdujeron los nuevos valores de la población de referencia de la EPH, junto con otros aspectos del diseño de la muestra, redunda en un aparente estancamiento del  empleo estimado a partir de esta fuente.