Las causas de la inflación. Visiones diversas

Escribe Sebastián Smerling

En este artículo se intentará abordar el fenómeno de la inflación desde distintos puntos de vista, aproximando a explicaciones desde diferentes visiones. Comenzando con el monetarismo, una visión ligada a la perspectiva ortodoxa de concebir la economía, siendo uno de sus referentes Milton Friedman. Luego se abordará por el lado de los estructuralistas, con una explicación no monetaria del fenómeno inflacionario. Unos de los referentes obligados de esta corriente, Julio H. G. Olivera, economista argentino recientemente fallecido. Por último se harán algunas observaciones y se retomarán explicaciones utilizadas en los últimos años.

Cuando se habla de inflación se refiere a un deterioro en el valor del dinero. Hasta aquí no se agrega nada nuevo, es fácil reconocer cuando hay inflación, ya que se ve un aumento generalizado del nivel de precios en las compras que se realizan día a día. También se supone que aumentan los salarios. Generalmente el nivel de la suba de salarios no acompaña el nivel de la suba de precios por lo cual se produce una pérdida del poder adquisitivo para los asalariados, siendo mayor el deterioro en los trabajadores no registrados, ya que no cuentan con un marco legal de respaldo y de defensa de sus salarios. Además dentro de las consecuencias de una alta tasa de inflación a largo plazo, se pueden mencionar: la pérdida de competitividad con el sector externo por suba de costos internos aumentando la presión hacia la devaluación, desaliento de inversiones productivas y aumento de la especulación financiera. Desde ciertas escuelas de pensamiento se toma a la inflación como perjudicial e indeseable, pero desde otra perspectiva la inflación acompaña los períodos de crecimiento y dentro de ciertos márgenes es saludable. Es difícil establecer un número concreto, pero desde ya que 20, 30, o 40% no es una inflación “sana” para una economía.

¿Qué significan en economía el campo monetario y el campo real (no monetario)?

Dentro del sistema económico se pueden identificar dos campos, el real y el monetario. Cuando se habla del campo real de la economía se deja el dinero de lado y se compara entre bienes, expresando qué cantidad de bienes se pueden adquirir con otro bien. Por otro lado está el campo monetario, el cual expresa el valor de los bienes en unidades monetarias, lo que se conoce como el precio. En Argentina se expresa en pesos argentinos, en Brasil se utilizan reales, etc. Por ejemplo si hablamos en términos monetarios 1 kg de manzana cuesta $30 y 1 kg de mandarina $15. En términos reales, 1 kg de manzanas equivale a 2 kg de mandarinas.

Monetaristas y estructuralistas

Las teorías monetarias de la inflación basan su explicación en la cantidad de dinero que circula en una economía, o sea la oferta monetaria. Esta es determinada por los bancos centrales de cada uno de los países. Por ejemplo el Banco Central de la República Argentina (BCRA), comenzó desde principios de este año un “apretón monetario”, o sea, una reducción del dinero circulante en la economía, ya que desde la óptica de la conducción actual, las causas de la inflación se deben a un exceso de pesos emitidos a lo largo de varios años.  Desde esta interpretación, la inflación se generó por la expansión de la cantidad de dinero por encima del crecimiento de la producción. Se lo conoce también como inflación de demanda. Si bien la oferta monetaria es una de las principales herramientas, la política monetaria es un poco más abarcativa y junto con las operatorias regulares del Banco Central, incluye las medidas relacionadas con el gasto público, ingresos fiscales, administración de deuda pública, balanza de pagos; lo que podría resumirse en las diversas vías mediante las cuales el Estado influye sobre la oferta monetaria. Los bancos centrales utilizan varias herramientas financieras  para controlar la cantidad de dinero circulante en una economía, ya sea para absorber o agregar dinero circulante. En un proceso de suba de tasas en los pasados meses las Lebacs (Letras del Banco Central, una de las tantas herramientas utilizadas) llegaron a tocar un techo de 38% de rendimiento anual, con lo cual se pretende quitar del mercado el “exceso” de pesos circulantes.  Este tipo de óptica tiende a priorizar la estabilidad de variables macro-económicas, a costa de por ejemplo, una reducción de la actividad económica. La inflación no sólo es condenada como perjudicial para el crecimiento económico, sino que el crecimiento económico sería consecuencia normal de la estabilidad de precios. Su argumento es, una vez eliminada la inflación, la capacidad de ahorro de los consumidores puede desarrollarse en forma natural, ya que el dinero no se desvaloriza. Los monetaristas asumen como trasfondo una idea de competencia perfecta en el mercado, donde los productores/vendedores no serían capaces de establecer precios si no que el mero efecto de oferta y demanda establece los mismos. Supone una gran cantidad de productores y vendedores, sin concentración en la oferta.

Desde otra visión de las causas de la inflación, emerge la teoría no monetaria o también llamada estructuralista. Donde los desajustes de algunos sectores de una economía afectan a productos determinados, entonces la oferta insuficiente (pocos productores o concentrados) de ciertos productos se traduce en subas de precios que luego se generalizan por su influencia en el costo de producción de otros bienes, o por su relación con el costo del nivel de vida y con el salario (real). Por ejemplo, si hay pocos oferentes de alimentos, y con el correr de los años la población aumenta (por lo cual se demandan más alimentos) suben sus precios, lo cual a su vez genera una presión para subir los salarios, ya que con el mismo salario se adquieren, con el pasar de los años, menos alimentos. Aquí la cantidad de dinero que circula no explica el comportamiento de los precios. Los estructuralistas afirman que el sistema monetario se va acomodando a las variables reales de la economía (por ejemplo salarios), y no viceversa. O sea que el impulso inflacionario proviene desde cómo se determinan los precios en la economía real, por lo cual se analizan tanto la estructura de la oferta, como de la demanda de bienes y servicios. Llevado a un ejemplo cotidiano, no es lo mismo que haya un solo comercio que venda alimentos, a que haya diez. Si hay sólo uno, todos los compradores (o demanda) deben concurrir a ese único lugar donde el comerciante puede establecer el precio que desee para los bienes, por ser el único que los ofrece. En cambio si hay diez comercios, habrá competencia entre los vendedores (oferta), por lo cual los comerciantes deben establecer precios más bajos para poder vender. Desde este punto de vista, es deseable que la oferta de bienes y servicios en una economía no cuente con productores/vendedores con una posición dominante o cuasi monopólica dentro de los diferentes mercados. Cuando la inflación se origina por este tipo de fenómenos, recibe también el nombre de “inflación de costos”. Los estructuralistas sostienen que el crecimiento de la producción y del ingreso real, trae aparejado ciertos desajustes que originan subas de precios sectoriales, y cuanto más rígido sea un sistema productivo, mayores los desajustes. Algunos autores consideran que la inflación, no sólo es necesaria como parte del crecimiento económico si no que además resulta favorable para el mismo. Los estructuralistas asumen un modelo de competencia imperfecta, donde los productores/vendedores (oferta) según el sector pueden estar concentrados, acercándose al modelo de competencia monopolística u oligopolio.

Otras explicaciones y observaciones acerca de la inflación

Uno de los argumentos que se han escuchado en la última década como factor que explica la inflación es la llamada “inflación importada”. Refiere a que se explican las alzas de precios, principalmente en alimentos, dado que hubo una suba de precios internacionales por lo cual el productor local asume un “precio internacional” para sus bienes siendo igual el precio de exportación, al del mercado interno. De esta manera la causa parece externa y casi imposible de atacar. Es importante destacar aquí que los precios internacionales, se han incrementado desde la crisis del 2001 hacia adelante, por lo cual parte de la inflación registrada al momento es parte de la suba de precios internacionales, pero no se le puede otorgar un carácter determinante, ya que las subas de precio del mercado interno han superado ampliamente la suba de los precios internacionales.

La inflación por la puja distributiva, ha sido también un argumento muy utilizado donde a partir de un crecimiento en la actividad económica del país (incremento del PBI) los ingresos generados fueron mayores por lo cual la puja distributiva entre empresarios y trabajadores, fue un desencadenante de la alta inflación. El ciclo vendría a ser el siguiente: aumenta la demanda de bienes (consumo interno) con una oferta relativamente rígida (no hay gran variación de capacidad instalada), por lo cual aumentan sus precios. Cuando aumentan sus precios, los asalariados ven reducido su poder de compra, por lo cual se negocian salarios para el próximo año al alza. Como las empresas ven que sus costos aumentan, con motivo de los aumentos de salarios y subas de precios de materias primas, aumentan sus precios para mantener su tasa de ganancia, por lo cual nuevamente se vuelve a una negociación al alza de salarios, y así sucesivamente. El pedido desde los sindicatos de trabajadores por aumentos de salarios parece ser una respuesta defensiva para cuidar su poder adquisitivo ante las altas tasas de inflación, más que un intento de participar de una mayor porción de las ganancias. Desde ya que los trabajadores de la economía informal resultan más perjudicados, ya que sus salarios carecen de mecanismos de regulación, como las paritarias en el casos de los trabajadores registrados.

Es importante aquí mencionar el concepto conocido como inflación inercial, donde a partir de las condiciones de alta inflación que se tiene por la experiencia de años anteriores, se establece un piso de aumentos hacia adelante. Para los últimos años en Argentina fue alrededor de 30%.

Otro factor importante a tener en cuenta, son los precios que se establecen para determinado tipo de bienes. Es importante destacar por ejemplo el caso de la energía donde sus precios repercuten en toda la cadena productiva (producción, distribución, comercialización) incrementando los costos de los bienes. Se puede incluir aquí el gas, los combustibles, la electricidad, etc. Lo que se pretende marcar con esto que hay determinados bienes que tienen una incidencia inflacionaria mucho más profunda que otros. Otros ejemplos podrían ser el trigo, relacionado con los productos hechos a base de harina, o también el maíz ya que es un insumo básico en producción aviar, porcina, suplemento importante para los tambos y la carne bovina, aceite y edulcorante. Tanto el trigo como el maíz tienen un rol preponderante en la producción alimenticia del país.

 

Inflación por expectativas

Luego de las elecciones celebradas el 22 de noviembre de 2015 donde Macri fue elegido presidente, se dio un fenómeno particular. Para el ejemplo, ya que las bases de INDEC fueron discontinuadas, se utilizarán la base de CABA, la base de San Luis y el Indice Barrial de Precios (IBP, canasta básica total). Para CABA la inflación de julio fue 2% desacelerando levemente y llegando a octubre en 1,7%. En San Luis entre julio y octubre la inflación osciló entre 2,4% y 1,4%.  El IBP marcó 2.38% en julio bajando hacia Octubre a 0.7%.

Entre el 23 de noviembre y el 10 de diciembre (día de la asunción) se registró una suba generalizada de precios.  ¿Por qué subieron los precios si todavía no había asumido el nuevo gobierno, y no hubo cambios en las variables monetarias o reales, ni tampoco se habían tomado medidas en materia económica desde el gobierno? La inflación de noviembre cerró en 2% para CABA, mayor a lo que se venía registrando; lo mismo para San Luis con 2,9% y 3,91% para el IBP.  La respuesta a ese aumento de precios es expectativas de devaluación. Ante el triunfo de Macri se esperaba una devaluación mayor que la que se hubiese esperado si triunfaba el otro candidato, por lo cual sin que haya ningún cambio de fondo en la economía, los formadores de precio comenzaron a “cubrirse” ante una inminente devaluación. Con la devaluación efectuada a los pocos días de la asunción (entre un 35 y 40% dado el esquema de flotación sucia escogido por el nuevo gobierno), diciembre ‘15 y enero ‘16 cerraron con porcentajes mayores los que se venían registrando, tal como se puede apreciar en el siguiente cuadro:

Mes CABA San Luis IBP – CBT
Jul-15 2,0% 2,3% 2,38%
Ago-15 1,8% 1,9% 2,26%
Sept-15 1,7% 2,4% 0,29%
Oct-15 1,7% 1,4% 0,70%
Nov-15 2,0% 2,9% 3,91%
Dic-15 3,9% 6,5% 11,25%
Ene-16 4,1% 4,2% -1,57%

La inflación en Argentina es un fenómeno que se repite con los sucesivos gobiernos, con recuerdos marcados a fuego como fue la hiperinflación de 1989 y 1990. Inclusive para la actual administración resulta un fenómeno difícil de domar, y parecería que a futuro seguirá marcando la agenda económica. Lo que si es posible afirmar a partir de lo visto, es que la inflación no es un fenómeno que tenga una explicación única.

Como se puede ver la inflación por expectativas, explica un fenómeno económico para un momento particular, donde las demás teorías puede que resulten incompletas o que expliquen sólo una parte de la aceleración en la suba de precios.

Frecuentemente el marco teórico utilizado para explicar fenómenos económicos queda acotado o inclusive resulta inadecuado para determinados contextos. Esto es analizado pormenorizadamente en el artículo que sigue, del economista Jaime Saiegh donde explica que los modelos tradicionalmente utilizados para analizar las fluctuaciones económicas, pueden no ser adecuados para una economía como la de Argentina, por ejemplo mencionando entre otros tantos factores, la relevancia que tiene el dólar, proponiendo el análisis desde una economía bimonetaria (dólar y peso).

En la misma línea de trabajo, se verá el trabajo de Rudnik-Ciani analizando la variación de precios luego de la devaluación, la eliminación de las retenciones y del cepo cambiario a fin de 2015. Se toma una coyuntura particular y una serie de tiempo “corta”, donde el fenómeno explicado y la solución alternativa propuesta, no son contenidos por modelos que resultan más abarcativos, y que puede que pierdan de vista el objeto central analizado. Se toman en cuenta aquí variables como la concentración de los productores, la vinculación del precio de los productos con el tipo de cambio nominal, entre otros.