VARIACION DE LOS PRECIOS DEL IBP CON LA ELIMINACION DEL CEPO CAMBIARIO

Escriben Isaac Rudnik y Rubén Ciani

El objetivo central de este documento, elaborado en el ámbito del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCi), es evaluar las variaciones observadas en los precios de los productos censados por el Índice Barrial de Precios (IBP) en el período septiembre del 2015 a marzo del 2016; durante el cual consideramos que los movimientos de precios en Argentina estuvieron dominados por la desvalorización de la moneda local en relación al dólar.

El IBP es un indicador socioeconómico, realizado de manera participativa y transparente, que tiene por objeto estimar el costo de vida en  los distintos barrios del país mediante el cálculo del valor de la Canasta Básica de Alimentos (CBA).

Pero la elección del IBP no solo responde a su transparencia en el marco de la falta de estadísticas oficiales confiables en la materia inflacionaria, sino que su principal virtud es que refleja los movimientos de precios que enfrentan las capas más populares de la sociedad argentina.

Las variaciones de los precios incluidos en el IBP, son evaluadas en el presente documento desde argumentos conceptuales de las teorías que estudiaron las causas de la inflación.

El período seleccionado para esta evaluación, contiene el tramo final del proceso electoral registrado en Argentina en el último trimestre del 2015 y los primeros meses del nuevo gobierno, que asumió el 10 de diciembre del mismo año.

Cabe mencionar, que tanto el tramo electoral como los primeros actos del nuevo gobierno, se vieron dominados, en cuanto a la problemática económica, por el  control de cambios implementado desde el  año 2011, que tomo la denominación de “cepo cambiario”, y que fue eliminado, con la liberación del mercado el 17 de diciembre del 2015.

Por lo tanto, en dicho período se  incluyen las expectativas devaluatorias generadas durante el proceso electoral, asociadas a las coincidencias entre todos los candidatos acerca de eliminar el  “cepo cambiario”,  y la concreción de esta medida a mediados de diciembre del 2015, que  implicó una devaluación del orden del 50% en la moneda local con respecto a la divisa estadounidense.

Por otra parte, ese lapso de tiempo excluye los efectos de otro conjunto de medidas implementadas por la nueva administración a partir del mes de abril, en pos de un anunciado  “sinceramiento” de los precios relativos de la economía, en donde están incluidas la revaluación de los precios de los combustibles y la eliminación parcial de los subsidios a las tarifas de los servicios públicos. Tampoco se registran  aumentos salariales derivados de las convenciones colectivas, las  que comenzaron a desarrollarse en los gremios industriales también en abril del 2016.

En suma, el período seleccionado es el entorno en el cual  la inflación registrada tiene a la devaluación de la moneda local como causa fundamental.

Metodología y Evolución del Índice Barrial de Precios

El IBP mide el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y las variaciones de sus componentes. La CBA señala el valor de los bienes que satisfacen las necesidades nutricionales (cantidades mínimas de calorías y otros nutrientes) tomando en cuenta los hábitos de consumo predominantes.

El objetivo del IBP es obtener una proxy del costo de vida, utilizando los productos de la canasta básica y sus ponderaciones. El número de productos relevados, que son los mismos que el INDEC considera, es de 50 e incluye productos de almacén, verdulería y carnicería.

El IBP es una experiencia de Investigación Acción Participativa, en la que los vecinos y vecinas de los barrios populares relevan los precios en negocios seleccionados, entre los que habitualmente hacen las compras de los alimentos que consumen. Desde el año 2011 asociados al Movimiento Social Barrios de Pie y otras entidades, el ISEPCi extendió el IBP a las provincias de Buenos Aires, Tucumán, Mendoza, Salta y Chaco.

En el presente documento se evaluarán los datos de IBP en el denominado Conurbano de Buenos Aires (Gran Buenos Aires), que se viene instrumentando desde el mes de junio del año  2011.

En una primera etapa se realizó  un censo de negocios que abarcó 20 distritos del Gran Buenos Aires, involucrando 126 barrios y 87 encuestadores. La cantidad de negocios censados fue de 2206. A partir de esta población, se seleccionaron aleatoriamente 293 comercios  y en el mes de julio 2011 comenzó a realizarse la encuesta de precios.

Los productos censados se presentan en el Anexo de este documento, conjuntamente con los precios capturados de septiembre del 2015 hasta mayo del 2016 inclusive.

La canasta sigue la ponderación desarrollada por el INDEC “en función de los hábitos de consumo de la población objetivo, de acuerdo a requerimientos normativos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para que un hombre adulto, entre 30 y 59 años, de actividad moderada, cubra durante un mes esas necesidades” (http://www.indec.mecon.ar/nuevaweb/cuadros/74/informe_canastas_basicas.pdf)

Los productos censados se presentan en el ANEXO de este documento, conjuntamente con los precios capturados de septiembre del 2015 hasta mayo del 2016 inclusive. La CBA medida por el IBP mantiene la ponderación elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

Algunos conceptos sobre la inflación

El fenómeno de la inflación, que representa el alza generalizada de precios, es esencialmente un fenómeno monetario; pero puede tener orígenes diversos, que no se pueden reducir unilateralmente a la esfera monetaria (Dulcich 2015).

En este contexto se plantean teóricamente, tomando en consideración las causas de la inflación, tres tipos generales (Olivera 1960); a) inflación monetarista; b)  inflación de costos por puja distributiva, y c) inflación estructural.

Los fundamentos de la inflación  monetaristas han sido sintetizados en la denominada “teoría cuantitativa del dinero”, también conocida como ecuación de Fisher.

Esta ecuación representa una identidad en la cual  la cantidad de dinero es fijada por la autoridad monetaria; la velocidad y el nivel de transacciones son constantes en un período determinado; los precios quedan como el elemento pasivo que varía cuando cambia la oferta monetaria, que exógena al modelo. Es decir, las causas de la inflación se restringen al aumento de la cantidad de dinero en la economía.

La inflación de costos por puja distributiva es el tipo más particular de inflación entre las tres consideradas. En ella, el ancla nominal del sistema está dado por  el crecimiento del salario nominal (considerando cierta homogeneidad en el mercado de fuerza de trabajo), mientras que la política monetaria responde laxamente (endógenamente) a la demanda de dinero, convalidando tanto la cantidad de dinero como el valor del mismo  resultante de la puja distributiva (Dulcich 2015)

Por último, a nivel genérico el concepto de inflación estructural se basa en romper la dicotomía clásica entre la esfera monetaria y la real (Olivera, 1960). En esta concepción, variaciones de precios relativos pueden generar procesos inflacionarios (o sea, variaciones en el nivel absoluto de precios).

En la inflación estructural adquiere relevancia la concentración de la oferta y la inflexibilidad a la baja de los precios nominales basada en condiciones estructurales del mercado.

Asimismo, en Argentina una de las causas estructurales de la inflación se sostiene en perfil agroexportador del país y el impacto que tienen los aumentos en el precio de los bienes exportables sobre el mercado interno de los alimentos y la estructura de precios relativos.

Si bien se vincula a las condiciones estructurales de la oferta, los efectos del incremento de los precios externos o del tipo de cambio de la moneda local con respecto al dólar se observan también los costos de las materias primas de la canasta alimentaria, situación que suele devenir en una puja distributiva, considerada en una inflación de costos.

La Evolución del tipo de cambio en el IBP

A partir del mes de septiembre del 2015, y frente a las expectativas de devaluación de la moneda local con respecto al dólar, en el último tramo del proceso electoral, el ISEPCi realizó un cálculo del  tipo de cambio oficial (TCO) implícito en la CBA, con el objetivo de medir el valor umbral, a partir del cual una devaluación cambiaria, recaería sobre las clases populares.

El primer paso consistió en determinar un valor de equilibrio para TCO, definiéndose  en ese orden al registrado el octubre del 2011, mes previo al “cepo cambiario”, cuando aún el mercado cambiario en Argentina mantenía el sistema de “flotación administrada” con libertad de compra y venta de divisas. Además, en dicho mes la brecha del precio del dólar entre el mercado oficial de cambios y el mercado paralelo era sólo del 6% en promedio, marcando para ese momento un reducido diferencial técnico entre ambos mercados, que después se fue ampliando sustancialmente.

Para la medición del TCO implícito de septiembre del 2015, se consideró como supuesto que su variación era idéntica a la variación registrada en la CBA del IBP con respecto a octubre del 2011. El resultado fue de un valor 11.19 $/dólar y de 11.49 $/dólar en la Canasta Básica Total, que es una CBA ampliada que mide el IBP para la cual también se realizó la misma evolución (Cuadro Nº 1).

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Las sucesivas mediciones realizadas para el período seleccionado determinaron que al final del mismo, en marzo del 2016, la medición del TCO implícito en la CBA se ubicaba en 13.94 $/dólar. Cabe destacar, que el valor promedio del TCO fue durante el mes de marzo de 14.28 en el mercado local.

Paralelamente, el ISEPCi realizó una medición adicional incorporando la variación de los precios internacionales de los productos componentes de la CBA. Este ajuste buscó estimar cual sería el TCO compatible con el “mercado libre”,- representado por el comercio mundial -, resultando del mismo lo que se denomino tipo de cambio implícito ajustado (TCOia)

El TCOia sería compatible con una estabilización de los precios e ingresos de la producción interna de alimentos. Aquellos precios se consideraban no competitivos por los efectos  del retraso en el precio local del dólar que marcaba en “cepo cambiario” y la caída del  precio de los commoditties registrada en el mercado mundial, especialmente  durante el año 2015.

El análisis del TCOia  se centró en los alimentos básicos y en un conjunto de precios de productos nodales de las diferentes cadenas alimentarias que los producen; por lo tanto, como se trata de una aproximación simplificada de la estimación de TCO implícito, no se evalúan las relaciones intracadena, estructura de costos y rentas.

La estructuración de una relación de cadena agroalimentaria entre producto básico y precios de IBP que se muestra en el Cuadro Nº 2.

Cuadro Nº 2

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En el cálculo realizado para septiembre del 2015 se considero la variación de los precios internacionales, medidos a partir de los precios FOB en los puertos argentinos, con respecto al promedio del período 2011/2015.

El resultado de este ejercicio de cálculo fue un TCOia estimado en 13.32 $/dólar, valor muy cercano al observado en diciembre del 2015,  cuando se eliminó el “cepo cambiario”. Esta situación permite suponer que la apertura le dio competitividad a la producción interna de alimentos.

Cabe destacar además,  que  en este cálculo de TCOia se mantuvo la estructura y alícuotas de impuestos a la exportación, técnicamente denominados Derechos de Exportación y usualmente retenciones, de los productos agroalimentarios vigente en septiembre del 2015. En diciembre del 2015, con el ingreso del nuevo gobierno, la mayoría de las alícuotas disminuyeron a cero (no se incluyó en la eliminación total de alícuotas al complejo soja), por lo cual el incremento de competitividad de los agroalimentos fue mayor.

Impacto inflación monetarista en el IBP

En su Informe de Política Monetaria difundido en mayo del 2016 por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), que es la autoridad monetaria del país, la entidad consignó que había implementado una política monetaria de sesgo contractivo con el objeto de contener la dinámica inflacionaria.

Según el BCRA la inflación del 2015 mostró una aceleración durante los últimos meses de aquel año y los primeros del 2016, como consecuencia, especialmente, del reacomodamiento de los precios relativos derivado de la salida del cepo cambiario y el alza de las tarifas de los servicios públicos.

Asimismo, el informe detalla que el principal instrumento de su política contractiva es la tasa de interés,  la que se materializa con la emisión de LEBAC en operaciones de mercado abierto. La meta planteada por el BCRA es alcanzar una tasa anual de inflación  del 5% en un plazo razonable.

El marco conceptual que presenta el informe de BCRA, que es consonante con buena parte del marco político económico oficial observado durante al primer cuatrimestre del 2016,  tiende a ubicarse en línea con el pensamiento monetarista neoclásico en el cual no tienen cabida las políticas de control de precios y las medidas antiinflacionarias  se concentran en reducir la oferta monetaria.

Si queremos medir el efecto de esta política sobre el IBP, deberíamos decir que consolidó la tendencia alcista de la tasa inflacionaria durante cuatro meses de los siete analizados, en el cual el IBP de la CBA registró un incremento del 18% comparado a cerca del 24% de todo el período.

Impacto inflación estructural en el IBP

Para el análisis del impacto estructural en la evolución del IBP, se desagregó la lista de productos de la CBA en cinco categorías. Tres de estas corresponden a los productos de almacén, sobre los cuales se supone la existencia de una mayor incidencia de la estructura de la producción  en relación a grado de concentración. En las dos restantes categorías se agruparon en forma separada las verduras y las carnes, entendiendo que sus precios contienen un fuerte componente asociado a lo estacionalidad  o el ciclo productivo.

Las categorías de concentración de oferta en los productos de almacén se califican en base a la concentración en las exportaciones por producto, medición realizada por capitulo y partida arancelaria, y cuando no se dispone de datos de exportación, por oferta de marcas en supermercados (Ver Anexo al final).

La concentración en exportaciones se cálculo en base al índice de Herfindald y Hisman (IHH). Este índice evalúa como baja concentración a un valor inferior a 1000, medio entre 1000/2000 y alta cuando es mayor a 2000 (Cuadro Nº 3).

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La variación de precios en el período septiembre del 2015/marzo de 2016  para las cinco categorías, se calcula como promedio simple de la variación de precio por producto. Además, con el objeto de medir el impacto de cada categoría en la variación total del IBP en dicho período, se computa ponderación en la CBA y en el porcentaje de variación total de IBP (Cuadro Nº 4).

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Los precios de los productos frescos; léase carne, fruta y verdura, son los que observaron mayor crecimiento, tanto en la medición del promedio simple de las variaciones (primera columna) como en la correspondiente a su incidencia en el IBP (tercera columna). Por el contrario, los aumentos registrados en los precios de almacén, son inferiores en todas las categorías  a la inflación marcada por el IBP para el período, y a su participación en la CBA

Asimismo, a fin de comparar la inflación registrada en los barrios del conurbano con  la situación observada en la ciudad de Buenos Aires (CABA), se elaboró un indicie combinado. Este resulta de reemplazar 45 de los 50 precios relevados por el IBP, por los precios capturados por el Índice del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que a diferencia del IBP, incluye relevamientos en las cadenas de supermercados. Para los cinco productos restantes se mantienen los valores censados por el IBP, ya que no se disponen datos en el índice CABA. La variación por categoría comparado con la medida para el IBP se puede observar en el Cuadro Nº 5.

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El índice combinado muestra incrementos claramente superiores al IBP en los productos de almacén de alta concentración de oferta y en las frutas y verduras. Es relevante el diferencial en esta última categoría con respecto al índice CABA, considerando que no existe sustitución en productos en frutas y verduras.

Impacto del aumento del precio de las materias primas alimentarias en el IBP

En aumento del precio de las materias primas, se vincula directamente con las expectativas  y concreción de la devaluación registrada en TCO del peso frente al dólar. Esto surge de la característica agroexportadora de Argentina.

Como además, la devaluación fue acompañada por la eliminación de los derechos de exportación (DE), usualmente denominados “retenciones”, se registró un impacto diferencial de la misma en el tipo de cambio neto (TCN) de cada producto. Dicho impacto fue mayor en aquellos productos con mayor retención previa.

En este contexto para realizar el análisis de impacto en el IBP, diferenciamos tres categorías de productos, según el incremento registrado en el TCN.

Alto TCN: Incluye a la mayoría de las cadenas agroalimentarias de la región pampeana con retenciones previas mayores a 10%.

Medio: Agrupa a la mayoría de los denominados productos regionales (frutas, hortalizas, azúcar, etc.) con retenciones previas positivas en el rango de mayor a 0% y 10%.

Bajo: Resto de las cadenas y productos sin retención previa. Los productos de café y banana, con alto componente de importación, se incluyen en esta categoría.

La calificación de cada producto de la CBA se puede observar en el cuadro Nº 6:

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En cada categoría se agruparon los productos que tienen como uno de sus insumos básicos, a la misma materia prima. Se supone que componen una cadena agroalimentaria.  Bajo este concepto se agrupo por ejemplo  la cadena maíz – carne bovina, evaluando que alrededor del 70% de la faena bovina proviene de planteos con suplemento de forrajes, especialmente maíz. Similar situación se observa en maíz – gaseosas, en orden a la importancia que tiene la fructosa de maíz como edulcorante en la industria de bebidas gaseosas.

En base a esas definiciones, se calcularon los mismos indicadores simples, ponderados y combinados que los evaluados al considerar la estructura de la producción. La evaluación de IBP se observa en el Cuadro Nº 7.

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La variación de los precios de los productos de devaluación alta y media en el TCN copia la inflación del IBP en el período analizado y supera la incidencia en la composición de la CBA, situación que los ubica como factores dominantes de las variaciones registradas en el IBP.

Los resultados del Índice Combinado a partir de los datos del Índice de la CABA, se pueden observar en el Cuadro Nº 8.

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El índice combinado muestra nuevamente la incidencia del diferencial de los precios de las frutas y hortalizas, con alta participación en la categoría de devaluación del TCN medio y bajo.

Conclusiones

-Las variaciones observadas en el IBP en el período analizado, estuvieron más vinculadas a los efectos de la devaluación y eliminación de las retenciones que la estructura de la producción de alimentos.

– Claramente en los dos análisis, son los productos más directamente vinculados al sector agropecuario, en donde mayor incidencia tuvo el incremento del TCN.

– El avance de los precios del rubro almacén lejos está de ser bajo (15% en el período), sino que el de los productos más directamente ligados al sector agropecuario –carnes, frutas y verduras-  tuvieron una suba inédita.

-Las diferencias entre el IBP y el Índice Combinado con datos de CABA, muestra que en las categorías altas de las dos calificaciones, un diferencial incremental  en CABA.  Este puede estar relacionado a que el IBP computa el precio censado por producto más barato y por lo tanto, el diferencial puede estar reflejando la distinción de calidad y precios entre primeras y segundas marcas.

– Si bien no se intenta en este documento analizar inflación sino solamente variaciones de precios, estos factores del incremento de precios en el IBP podrían acercarnos a una inflación de origen estructural de origen externo, que pueden motivar puja entre sectores.

– Estas tensiones de origen estructural alimentaron la inflación en el primer lustro posterior a la salida de la convertibilidad, donde la puja distributiva se presenta como una medida defensiva ante dicho proceso, más que como el disparador del mismo. Esto hace perder relevancia a los fundamentos de la inflación de costos, aunque vale la pena hacer una distinción: a pesar de que la puja distributiva pueda no ser el disparador y fundamento del proceso inflacionario, puede ser un significativo mecanismo de transmisión de la inflación estructural. (Dulcich 2015)

-A partir de diciembre del 2015, el BCRA implementó una política restrictiva en términos monetarios, compatibles con una inflación monetaria. Claramente, el ritmo del crecimiento de la emisión de dinero registrado durante los años 2014 y 2015 necesitaba cierto ajuste. Sin embargo, es probable que dicho ajuste, en  un contexto de devaluación de la moneda, ameritara medidas complementarias de contención de los precios de los alimentos, compatibles con otras teorías de la inflación.

Anexo:

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Bibliografía:

– El tipo de cambio vuelve a quedar retrasado respecto a los precios internos, Isaac Rudnik y Rubén Ciani, ISEPCi – 2016

– Estimación de Tipo de Cambio implícito de la canasta alimentaria; Rubén Ciani, ISEPCi – 2015

– Indice Barrial de Precios – ISEPCi  – 2015.

Indice de Precios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires – Estadísticas CABA – 2-016.

– Los  fundamentos de la inflación en Argentina de la postconvertibilidad; Un   análisis a partir del modelo VAR estructural – Federico Dulcich, Centro de Estudios de la Estructura Económica, FCE/UBA  – 2015.