LA NATURALEZA ECONÓMICA DE LA VIOLENCIA

Escribe Fernanda Erika González

En la Argentina muere una mujer cada treinta horas, víctimas de femicidios (1) . Este término se refiere al asesinato de mujeres motivado por el hecho de ser mujeres. Se ha aumentado la visibilización de esta problemática en la sociedad. Millones han salido a las calles a movilizarse y protestar por esta situación en los últimos tiempos en la Argentina y en el mundo. En nuestro país, bajo la consigna de: “Ni una menos”, se ha generado un movimiento importante de concientización, organización y protestas dirigidas al Estado con el fin que se ejecute la Ley 26.485 de protección integral, para prevenir, sancionar y erradicar la violencia hacia las mujeres.

En el presente informe nos enfocaremos en la relación que existe entre la división sexual del trabajo y la violencia hacia las mujeres. Se entiende por división sexual del trabajo a la división de roles en la economía, por las diferencias sexuales biológicas entre varones y mujeres. Consideramos que la división sexual del trabajo está en la base de la violencia hacia la mujer.

De lxs pobres del mundo, el 70% son mujeres. Se puede observar, que cuando existe ajuste social, inflación y una creciente desocupación, aumentan los pobres y existe una feminización de la población. Se denomina feminización de la pobreza, a los procesos que se dan dentro de la pobreza para que las mujeres sean las más afectadas.

Por eso, este trabajo tiene como propósito pensar la violencia de género, como efecto de una violencia estructural, por ser excluida históricamente del sistema económico. Una exclusión construida, por el capitalismo y el patriarcado

Economía rosa

La economía como disciplina nació para analizar la producción capitalista y los movimientos de mercado, y por supuesto, no ha quedado excluida de los conceptos patriarcales. Manifiesta un dominio de lo masculino, sus definiciones de fronteras, son estrechas y excluyentes. Por lo que, en sus supuestos naturaliza y estereotipa el lugar de la mujer, las relaciones sociales y las motivaciones económicas. (2).

Es desde esta perspectiva que nace la economía feminista, la cual adhiere a un programa heterodoxo, y considera vital recuperar el rol del estado como orientador y regulador del sistema económico (3). Esta corriente actúa de forma interdisciplinaria, como es habitual desde la perspectiva feminista, en cuanto a la discusión y elaboración, no así, en lo metodológico (2).

Esta perspectiva económica no es androcéntrica, pues incluye el trabajo reproductivo, orientado al cuidado de la vida humana y realizado mayoritariamente por mujeres. Por lo que reconoce, la división sexual del trabajo y el rol que cumple en la sociedad capitalista y visibiliza el papel que juegan las mujeres como sostenedoras del trabajo productivo.

Mirar la pobreza con gafas violetas

Nos ponemos las gafas violetas, y tomamos el concepto de pobreza con perspectiva de género que nos explica, Enríquez Rodríguez, C. (5), en principio aclara que es una conceptualización no monetaria, analiza las diferencias de género en la incidencia de la pobreza y los procesos que originan estas diferencias, tanto como el conjunto de herramientas necesarias para poder superarlas

Desde la economía feminista se analizará la población considerada “inactiva”, que en argentina alcanza a un 38,45%. La composición de género de esta población, el 63,48% de mujeres y 36,52% de varones, constituyendo una brecha entre varones y mujeres es de 26,88 pp, desfavoreciendo a las mujeres ampliamente. Si observamos, el universo de mujeres en situación de inactividad, el 34,54% son estudiantes, el 29,70% son jubiladas y el 31,27% son amas de casa. Por ultimo, es importante observar comparativamente en las edades entre 15 a 65 años, los varones inactivos representan un 48, 26%, mientras que las mujeres el 60,29% (6). Se puede observar que el trabajo domestico no remunerado podría constituir una de las principales razones de “su inactividad”, además con una participación muy alta en edad vital, que es cuando se desarrolla la trayectoria laboral y educativa, siendo un impedimento claro para que puedan afrontar el mercado de trabajo de forma equitativa a los varones. Ver recuadro 1

Flexibilizadas

Pareciera ser el sentido común de que la mujer se ha liberado de las cadenas del mundo privado y esta incorporada al mercado de trabajo de manera equitativa al varón, sin embargo, a lo largo de distintos datos estadísticos, somos las más desfavorecidas por las políticas del mercado laboral, al tener una participación diferenciada al varón. La tasa de feminidad del empleo registrado en la industria 18,5%, en el comercio 34,8% y en los servicios 43,4%, son empleadas mayoritariamente en comercio y servicios, y en el resto de los rubros siempre en niveles más reducidos que el varón. Además su participación laboral en contrato en blanco es de 55,1% mientras el varón del 79,6%. Si observamos los resultados obtenidos, sobre la participación del mercado laboral, en los empleos no registrados las mujeres tienen una desventaja frente al varón, ellas poseen un 34,6% y ellos 31,8%. Por ultimo, la tasa de desocupación es de 5,6% para el varón, y de 7,5% para la mujer. La lógica patriarcal en el mercado del trabajo, discrimina a las mujeres, no por su productividad sino por el sexo (7) ver recuadro 2.

No es solo por amor

Para entender los obstáculos para una vida libre y plena para las mujeres, fue preciso replantear la conceptualización del trabajo, asumiendo que existe, un trabajo productivo y un trabajo reproductivo. Esta diferenciación es importante para poder reconocer la existencia de un trabajo invisibilizado, que lo realiza casi con exclusividad la mujer y de él depende el desarrollo del ser humano, como la crianza y la inclusión al sistema de socialización secundaria de niños y niñas, los quehaceres domésticos, los cuidados de salud de todo el entorno afín o consanguíneo, a este tipo de trabajo se lo llama reproductivo.

Este trabajo se enmarca en el concepto de economía del cuidado, y se refiere a aquellos elementos que cuidan o nutren a las personas, en el sentido que le otorgan elementos físicos y simbólicos imprescindibles para sobrevivir en sociedad, esto implica hacer visible, como generan o contribuyen a generar, valor económico. Además, el trabajo no remunerado, esta asociado a la idea de reproducción social, fundamental para la reproducción de la fuerza de trabajo, éste punto es fundamental pues es asumir que el trabajo domestico es el núcleo del proceso del funcionamiento del trabajo productivo.

Estudios del INDEC, rebelan que 9 de cada 10 mujeres están involucradas en el trabajo no remunerado, a diferencia del varón, que participa de estas tareas 6 cada 10.

En cuanto al uso del tiempo que cada uno le dedica, las mujeres ocupan 6,4 horas mientras que el varón 3,4 horas, las mujeres se ocupan 3 horas más que el varón al Trabajo Domestico No Remunerado, en adelante lo llamaremos TDNR (8). Distintos sucesos de la vida, empeora la situación para las mujeres con respecto al promedio nacional. En situación de pareja trabaja 4,2 horas más con respecto al varón. En el caso de conformar una familia con hijos, a mayor cantidad de niñxs, aumenta el trabajo no remunerado para las mujeres. En edad vital y de mayores posibilidades de expansión social, en cuanto a la experiencia laboral, académica o bien de ocio, las mujeres trabajan de un 3,4 a 3,6 horas más que el varón. Cuando éstas deciden trabajar fuera de su hogar, ésta situación no se modifica, a mayor cantidad de horas de trabajo remunerado menor cantidad de trabajo no remunerado, pero el índice de cantidad de horas se sostiene mayor para la mujer, aunque el varón siempre se sostiene dentro de un promedio de horas de 3.2 a 3.5 horas de TDNR, por lo que las mujeres sostienen una doble o triple jornada laboral (8). Ver recuadros 3 y 4.

Pobreza de tiempo

La posición económica de la mujer, también la determina su pobreza de tiempo. Si pensamos, como se da esta situación en los hogares pobres, donde por supuesto, se sostiene la misma redistribución de trabajo reproductivo y productivo. A la mujer, seguramente le llevará más tiempo resolver las cuestiones referidas al cuidado, y no tiene como sustituirlo, por razones económicas. Nos encontramos que las mujeres son pobres de tiempo y pobres de dinero (9).

La importancia del vivir libres de violencia

La naturalización de está estructura económica y social, menosprecia la vida de las mujeres y se convierte en un obstáculo para el desarrollo de una vida plena. La lógica patriarcal sobre la cual se asientan esta realidad, reflejada en las páginas anteriores, es llevada a otros planos, dándoles explicación a la crueldad, en su cara más dolorosa como los femicidios, abusos, violencias, muerte por aborto clandestino, trata de personas, como para nombrar algunos. Vale decir, que las violencias arrojan a las mujeres a vivir una vida precaria, insegura y con futuro incierto. Es por eso, que resultaba importante señalar, algunos datos alarmantes.

Según, los registros de la ovd (10), de 11.348 casos atendidos de violencia, el 65% son denuncias de mujeres, del cual el 51%, tienen entre 22 a 39 años. Las personas denuncian son el 46% ex parejas, 18% convivientes y 14% conyugues. Además, se registran distintos tipos de violencia, un 97% violencia psicológica, un 66% física, un 59% simbólica y 35% económica.

Por otro lado, en 2016, se registraron 271 femicidios en 11 meses. En cuanto al vínculo con los femicidas el 75% son hombres del círculo íntimo de la victima. Además, el 17% de las víctimas realizaron denuncias previas, el 10% tenía medidas de protección (1).

Los datos reflejan que la mayoría de los casos de violencia y femicidio, son ejecutados por varones del círculo íntimo. Estos son quienes refuerzan el sometimiento de la mujer en la vida privada, como lo es en vida pública el sistema económico, social y sus pautas culturales. Por otro lado, en casi todos los casos la violencia psicológica esta presente, este es un aspecto difícil de detectar para las afectadas por la falta de difusión de los distintos tipos de violencias, ya que se equipara la violencia al golpe, y el impacto en la subjetividad de las mujeres es alto. Podemos observar que el 27 % de las mujeres recurrieron a la justicia por ayuda, y eso no basto para detener al agresor, y es importante ver también que existe un alto índice que no recurre a la justicia y es probable que sea por su falta de acceso. Es importante destacar, que son cada vez más frecuentes los casos de femicidios que se hacen públicos, y además, que seguimos en argentina con falta de estadísticas oficiales, los datos presentados, son elaborados por un movimiento de mujeres, que registran de los medios gráficos y digitales nacionales y provinciales.

Conclusiones

A modo de síntesis, cuando decimos que la violencia tiene una naturaleza económica, nos referimos que las mujeres a causa de la división sexual del trabajo, son las más pobres dentro de los pobres. En principio, por que el trabajo del cuidado no goza de prestigio social, por lo que no tiene recompensas económicas ni simbólicas, aquellas que se dedican con exclusividad a la misma son desvalorizadas socialmente. Además, por que la mayoría de las mujeres en edad vital se ocupan casi con exclusividad al trabajo domestico, impidiéndoles construir su trayectoria laboral y educativa.

A su vez, las mujeres son las más precarizadas, poseen los sueldos más bajos, las primeras en ser despedidas, y su mayor inserción laboral replica la división sexual del trabajo, lo que determina participación inequitativa, en el mercado de trabajo.

Esta situación, genera dependencia económica, por lo tanto falta de autonomía, dando supuesta legitimidad de sumisión frente al varón.

La feminización de la pobreza, no va a detenerse si no mejoran algunas de estas condiciones y concepciones de vida. La etapa vital para las mujeres, en la edad de 19 a 49 años, es donde podrían aprender un oficio, adquirir experiencia laboral, o bien, desarrollarse profesionalmente, algunos de los elementos que le permitirían independencia económica. En esta etapa, existe un alto índice, sufre violencia machista, muchas son parte, de la población inactiva con dedicación exclusiva al TDRN, al igual que el resto de las mujeres, aún ocupándose del trabajo remunerado, además, tienen un alto índice de precariedad laboral.

Por ultimo, se considera que el Estado tiene que tomar un rol activo para mejorar las condiciones de vida de las mujeres, reconociendo las tareas del cuidado para la reproducción social, la equidad en el mundo del trabajo y el acceso a lugares de decisión en distintas instituciones para romper el techo de cristal (11). Además garantizar la protección de mujeres en situación violencia y el acceso a la justicia. Son algunas de las cuestiones necesarias para una vida libre y sana, de las mujeres en la Argentina de hoy.

Bibliografía utilizada.

(1) mumalá- informe de datos de femicidios en la argentina relevados a partir del análisis de medios gráficos y digitales de todo el país entre el 1 de enero y el 20 de noviembre de 2016. Recuperado de: https://www.facebook.com/www.lasmumala.org.ar/photos/pcb.1166964803416770/1166964706750113/?type=3&theater

(2) carrasco, c. (2006). La economía feminista: una apuesta a otra economía. Recuperado de: http://obela.org/system/files/carrascoc.pdf

(3) rodríguez enríquez, c. (2012). Políticas de atención a la pobreza y las desigualdades en américa latina: una revisión crítica desde la economía feminista. La economía feminista desde américa latina. Una hoja de ruta sobre los debates actuales de la región. Onu mujeres. Editorial onu mujeres. Santo domingo, republica dominicana.

(4) rodríguez enríquez, c. (2007). Economía del cuidado, equidad de género y nuevo orden económico internacional. En publicación: del sur hacia el norte: economía política del orden económico internacional emergente. Giron, alicia; correa, eugenia. Clacso, consejo latinoamericano de ciencias sociales, buenos aires. Octubre. 2007. Isbn 978-987-1183-78-4. Recuperado de: http://biblioteca.clacso.edu.ar/ar/libros/sursur/giron_correa/22rodrigueze.pdf

(6) eph-iv-2014. Indec. Recuperado de: http://200.51.91.245/argbin/rpwebengine.exe/portalaction?&mode=main&base=eauarg&main=webservermain.inl

(7) fuente: oeyde. Dgeyel. Sspyel. Mteyss, en base a sipa

(8) eph-iii-2016. Indec. Recuperado de: http://www.indec.gob.ar/uploads/informesdeprensa/eph_pobreza_01_16.pdf

(9) esquivel,v (2015) el tiempo, la dimensión invisible de la pobreza

(10) oficina de violencia domestica (2015). Informe estadístico anual. Corte suprema de justicia de la nación. Recuperado de: http://old.csjn.gov.ar/docus/documentos/verdoc.jsp?id=102475

Recuperado de: https://www.youtube.com/watch?v=yqjw3k3gwqu

(11) Se denomina techo de cristal a aquellos obstáculos invisibilizados, que se encuentran en la vida pública para las mujeres en su ascenso social y de mando en las organizaciones que son parte.