Francia Insumisa pisa fuerte en la última semana de campaña

Escribe Lucas Villasenin

La compilación de encuestas electorales de Linternaute marcan que, al inicio de la última semana de campaña, Emmanuel Macron lidera las encuestas con el 23% de intención de voto, seguido por Marine Le Pen con el 22% y por Francois Fillón y Jean-Luc Mélenchon que llegan al 20%.

De acuerdo al margen de error del 3% que manejan las encuestas existe un empate entre cuatro candidatos y en presencia de una coyuntura inédita en la historia reciente de Francia.

El incierto resultado de la elección no es una novedad. La crisis de representación ya se expresa hace meses. El presidente Francois Hollande no pudo presentarse luego de la pésima valoración que hay de su gobierno y el histórico Partido Socialista está en una crisis profunda. El ex-presidente Nicolas Sarkozy, fue imputado por corrupción recientemente y perdió la interna de su partido. Y a Macron, Le Pen y Fillón no cesan de estallarles denuncias de corrupción en campaña.

La auténtica novedad es el enorme ascenso de la candidatura de Mélenchon y su movimiento Francia Insumisa. En el último mes Macron ha perdido el 5% de intención de voto, Le Pen el 2% y Fillón ha sumado el 1%. Mientras que Mélenchon ha sumado el 8%.

Christian Rodríguez, integrante del equipo internacional de Francia Insumisa, en exclusivo para Notas analizó: “Este ascenso es consecuencia de ser honesto y perseverante entre tanto candidato corrupto y con líos con la justicia. Hay una expresión del “que se vayan todos” y Jean-Luc encarna un lado más transparente a partir de lo que hizo”.

Avanzar federando al pueblo

El candidato de Francia Insumisa tiene 65 años, nació en Tánger y es filósofo. Fue integrante del Partido Socialista hasta 2008, luego fundó el Partido de Izquierda y el Frente de izquierda que lo llevó como candidato a presidente en 2012 cuando logró el 11,1% de los votos.

El gran potencial de Mélenchon está en su alta imagen positiva. Según la consultora I’lfop llega a alcanzar el 68% y subió 22% en el último mes. El éxito en los debates televisivos, su capacidad de oratoria en los actos públicos y la campaña en sí explican parcialmente su éxito.

La campaña de Francia Insumisa es sumamente novedosa. Tiene una estética moderna que se combina con innovaciones tecnológicas como el uso de hologramas que permiten replicar actos en distintas ciudades del país.

Simultáneamente el movimiento insumiso ha aprendido lecciones directas de la experiencia de Podemos en España. “No nos enfrascamos en ningún partido político; Francia Insumisa no tiene como objetivo federar a los partidos de izquierda sino federar al pueblo, ese es uno de los objetivos que se está cumpliendo”, sostuvo Rodríguez.

Mélenchon ha expresado en repetidas ocasiones cercanía intelectual con Ernesto Laclau, el teórico de la lógica populista. Y recientemente en Francia se ha publicado la traducción de Construir Pueblo que contiene conversaciones entre Íñigo Errejón y Chantal Mouffe.

Estos aprendizajes se expresan directamente en su campaña. Desde la “fuerza del pueblo” se pretende derrotar a las “elites”. Y se construye el relato histórico de lucha entre “los herederos de las cortes de Versalles” contra quienes derrotaron al Antiguo Régimen. Así, llevan también el debate al plano entre quienes defienden la imposición de los privilegios financieros o religiosos frente a aquellos que defienden una Francia republicana y mestiza.

Programa: república o poder financiero

El programa de Francia Insumisa propone una asamblea constituyente por una Sexta República reivindicando la tradición de los valores de la “libertad, la igualdad y la fraternidad” adaptados al siglo XXI. Incorpora también las demandas del ecologismo y el feminismo.

La propuesta de liberar a la economía del poder financiero incluye un mayor control sobre los capitales para evitar más fraudes fiscales y exigir resarcimientos por las estafas consumadas. En su plan económico se habla de la creación de 3 millones 500 mil empleos a partir de la reducción del tiempo de trabajo y aumentar el salario mínimo a 1.326 euros. Su plan busca bajar la edad de jubilación a los 60 años y reducir impuestos a los productos de primera necesidad. Esos beneficios ciudadanos se lograrían reforzando “impuestos solidarios” a las grandes fortunas.

En la elección del domingo se juega también el futuro de la Unión Europea. En su reciente libro El arenque de Bismark, Mélenchon escribió en el prólogo: “Se prometió que se construiría Europa sin deshacer nuestros países. Ambos se están disolviendo en un guiso nauseabundo cocinado en Alemania”. A diferencia de Le Pen, que se proclama anti-europeísta, el programa de Francia Insumisa propone una refundación democrática de la Unión Europea. Como “plan A” sostiene que el pueblo francés decida sobre el resultado de la negociación. Y como “plan B” terminar con la contribución económica con la Unión Europea, dejar al euro como moneda común y controlar flujos de capitales y mercancías a escala nacional. En su plan también se rechazan los tratados de libre comercio que la Unión Europea está negociando.

Se propone una “Francia independiente” que colabore con la seguridad de Europa sin la intervención de Estados Unidos y “construir un altermundialismo” que también defienda el derecho al asilo de los refugiados. En su reciente acto en Marsella Mélenchon sostuvo: “Yo seré el presidente de la paz”. Y destacó que no se puede seguir sembrando miedo cuando miles de personas desaparecen en el Mediterráneo. “Les pido, franceses y francesas, un castigo electoral ejemplar para aquellos que han querido dividirnos, separarnos, empujarnos a odiarnos, cuando queremos amarnos”, afirmó.

Las sorpresa puede ser insumisa

Durante el último año Mélenchon se destacó por su defensa de la democracia en América Latina. Denunció un “golpe de estado jurídico” en contra de Dilma Rousseff en Brasil y en el Parlamento europeo defendió la democracia en Venezuela contra de las operaciones de desestabilización impulsadas por Estados Unidos.

El domingo un admirador de la Revolución Ciudadana en Ecuador y del chavismo en Venezuela puede llegar a un histórico ballotage en Francia. Ese vínculo intenta ser utilizado peyorativamente por quienes le temen a su ascenso. El diario Le Figaro ya no sólo lo busca emparentar con la “extrema izquierda” sino que también lo denominó “apóstol de los dictadores revolucionarios” (como Hugo Chávez). Mélenchon responde con humor sin caer en provocaciones.

El último domingo de campaña Francia Insumisa concentro 70 mil personas en Toulouse. Ya había juntado a 25 mil en Lille el miércoles pasado y otras 70 mil en Marsella una semana atrás. Luego del acto, Rodríguez declaró: “Podemos ser la gran sorpresa en esta elección”.

Desde Francia una gran sorpresa puede llegar en apoyo a quienes en América Latina resisten a la ofensiva neoliberal.