A dos años del #NiUnaMenos: La larga marcha de las mujeres

Escriben Raquel Vivanco y Verónica Catinari

El 3 de junio de 2015 la masiva movilización y concentración que se desarrolló en todo el país, bajo la consigna #NiUnaMenos, expresó la preocupación y el hartazgo de la sociedad frente a la violencia machista, le puso nombre a la angustia y preocupación ante cada mujer asesinada. Exigió basta de femicidios.

La masividad de la convocatoria estalló en la cara de los gobiernos y de la sociedad toda, instalando la problemática de la violencia machista con más fuerza que nunca en la agenda pública y mediática. Ese día significó un punto de inflexión, podemos decir que existió un antes y un después del #NiUnaMenos en la Argentina. [1] La consigna tuvo repercusión en otros países de Latinoamérica y el mundo.

En nuestro país se visibilizó, con mayor fuerza, que la desigualdad es y genera violencia contra las mujeres, y comenzaron a reconocerse múltiples formas de violencias que vivimos a diario, tanto en el ámbito privado como público.

El movimiento de mujeres junto con activistas y diferentes espacios feministas, con sus diversas formas de expresión, logran instalar numerosas demandas; se comenzó a reconocer y denunciar el acoso sexual callejero como una forma de violencia, a cuestionarse los concursos de belleza y otros similares que ponen a la mujer en posición de objeto y la cosifican, lográndose que algunos dejaran de realizarse. También hubo reclamos para exigir la soberanía sobre nuestros cuerpos a través de tetazos que llevaron como consigna “la teta que molesta es la que no vende”, entre otros.

 2016 – 2017 años de mucha movilización

En nuestro país, a un año del Ni Una Menos volvimos a movilizarnos masivamente, sumando a la consigna Ni Una Menos el grito “Vivas nos queremos”. [2]  A diferencia de lo que había sucedido un año atrás, no hubo escenarios ni oradoras. Organizaciones de mujeres, organizaciones políticas, organizaciones gremiales, centros de estudiantes, familiares de víctimas y numerosas personas nos convocamos frente al Congreso de la Nación y marchamos hasta Plaza de Mayo. Seguíamos exigiendo la Emergencia social por violencia contra las mujeres y la presentación e implementación del Plan de Acción Federal para la implementación de la Ley 26.485.

El reclamo se replicó en más de ochenta ciudades del país y se extendió a distintos países latinoamericanos como México, Brasil, Uruguay y Perú.

A comienzos del 2016 cobró visibilidad el caso de Belén, una joven tucumana quien desde hacía dos años estaba injustamente presa por haber llegado con un aborto espontaneo a un hospital y haber sido maltratada y denunciada por el sistema de salud. Las mujeres organizadas y movilizadas logramos que el caso trascendiera nuestro país y Belén fuera finalmente liberada. A comienzo de 2017, ante la presión de las organizaciones y movimientos de mujeres, sumado a una buena defensa por parte de su abogada Soledad Deza, fue otorgada su absolución de la causa.

El 3 de octubre del 2016 las mujeres polacas deciden realizar una huelga de un día contra el proyecto de ley que intentaba penalizar el aborto, incluso aquellos casos en donde se presentaban como espontáneos o producto de violaciones. Dicho día se denomina como “lunes negro”, y aparte del paro de actividades por un día, incluyó grandes movilizaciones no sólo en Polonia sino en las principales ciudades de Europa. La consigna de ese día era que todas las mujeres fueran vestidas de negro[3]

A pocos días del masivo 31 Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó en Rosario donde participaron alrededor de 70.000 mujeres  y del tremendo femicidio de Lucía Pérez, en la ciudad de Mar del Plata, volvimos a organizarnos en reuniones, asambleas y el 19 de Octubre de 2016 se realiza un Paro Nacional de Mujeres en nuestro país con réplicas en países latinoamericanos como Uruguay, México, Bolivia, Paraguay, Chile y Guatemala. Dicho día también se lo denominó como “miércoles negro”.

Bajo la consigna “si nuestra vida no vale, produzcan sin nosotras”,  realizamos una hora de paro de actividades sumado a movilizaciones en distintos puntos del país. Denunciando el escaso valor que se le da a  nuestra vida, la falta de decisión política para dar respuesta a los reclamos que se habían hecho el primer 3 de junio de 2015 y como las políticas de ajuste y precarización afectan particularmente a las mujeres, las que siguen sosteniendo el cuidado de la vida, trabajando de 3 a 6 horas más por día que los varones cuando vuelven a sus casas, siendo las más pobres entre las pobres.

El 24 de Octubre de 2016 las mujeres polacas hacen una segunda movilización, esta vez contra la indiferencia estatal ante las problemáticas que atraviesan a las mujeres.

Frente a este panorama, las organizaciones de mujeres polacas comienzan a conectarse con organizaciones de mujeres en Rusia, Corea del Sur y luego Argentina, empezando a establecer las bases del Paro Internacional de Mujeres del 8 de marzo. Inmediatamente se sumarían a esta propuesta Irlanda, Israel e Italia. El lema unificador del paro internacional sería “La solidaridad nuestra arma”. A finales de Octubre, este grupo hace un llamamiento a todas las mujeres explicando las razones por  las cuales era necesario el paro y la unión en esta lucha[4]

El 25 de Noviembre del 2016 se propone como la fecha para la realización de la primera acción colectiva y mundial contra la violencia de género. Dicha acción colectiva se llamó “Movilización”. En nuestro país, la misma revistió el modo de asamblea, realizándose en distintos puntos de la Capital Federal y del país, con la intención de informar la situación actual de las mujeres y exigir mejores condiciones socioeconómicas para todas. Es así como las mismas fueron desplegadas en diferentes puntos: Tribunales de Justicia, Ministerio de Desarrollo Social, Ministerio de Trabajo y otros. Las asambleas finalizaron con una movilización a Plaza de Mayo partir de las 17 horas[5]

A todas estas acciones se suma una gran movilización realizada en Estados Unidos el 21 de enero de 2017, por las mujeres de dicho país. La misma se originó luego del triunfo de Trump y que este asumiera y diera a conocer políticas estatales que irían en contra de los derechos de las mujeres (además de atentar también contra los derechos de muchas minorías de ese país). Se calcula que aproximadamente 2 millones de mujeres marcharon ese día bajo la consigna “Women´s March On Washington”. El símbolo utilizado para marchar durante ese día fue el gorro de lana rosa[6]

Bajo todo este contexto de movilización y luchas que empezaron a dar fuertemente las mujeres a lo largo de todo el mundo, es que se desarrollo el Primer Paro Internacional de Mujeres el cuál se replicó aproximadamente 50 países a lo largo del mundo: Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil, Canadá, Cambodia, Chad, Chile, Colombia, República Dominicana, Corea del Sur, Costa Rica, República Checa, Ecuador, El Salvador, Fiji, Finlandia, Francia, Guatemala, Alemania, Honduras, Hungría, Irlanda del Norte, la República de Irlanda, Israel, Italia, México, Montenegro, Nicaragua, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Puerto Rico, Rusia, Escocia, Senegal, España, Suecia, Tailandia, Turquía, Ucrania, Uruguay, el Reino Unido, Estados Unidos, Venezuela y Lituania.

Las MuMaLá marchamos con nuestros mundos en la cabeza bajo la consigna “Si las Mujeres Paramos se detiene el Mundo”, visibilizando que las mujeres con nuestro trabajo sostenemos gran parte de la economía de los países que habitamos. Sin embargo, el trabajo que desarrollamos dentro del hogar (cuidado de lxs otrxs, aseo, administración de la economía del hogar, etc.) no es valorado como tal, y por lo tanto carece de reconocimiento y remuneración. Siendo esta desigualdad la base de múltiples violencias que vivimos las mujeres y el femicidio su expresión más extrema.

A dos años del Ni Una Menos

Luego de dos años de intensa movilización, de instalación en la agenda pública y mediática de nuestros derechos, observamos con preocupación el aumento de femicidios, que según nuestro registro nos muestra que son cada vez más frecuentes. Desde el 1 de enero hasta el 28 de mayo de  2017 hubo 133 femicidios, es decir un 1 femicidio cada 26 horas. Una de cada cuatro mujeres asesinadas había denunciado a su agresor y, sin embargo, no fue protegida y 2 de cada 10 asesinos ya habían sido señalados por ex parejas u otras mujeres.

Por otro lado observamos una mayor violencia y crueldad en algunos de los femicidios. Violencia y crueldad frente al cuerpo de las mujeres que podemos leer según el planteo de  Rita Segato como “un mensaje, un lenguaje” que le dice a la sociedad quienes tienen el poder, quienes tienen el control y no quieren perderlo en un momento de muchísimo descontento social y donde las mujeres claramente somos un sujeto político muy activo.

Cada vez más mujeres, más jóvenes exigimos no solo que dejen de matarnos sino que queremos tener libertad y poder de decidir sobre nuestras vidas, llevamos claramente todos nuestros reclamos a la política y exigimos lugares de reconocimiento y decisión. Porque lo personal es político y de ello estamos convencidas.

El Estado es responsable, más que un consigna una realidad

A mediados del 2016 el poder ejecutivo presentó el tan esperado Plan Nacional de Acción para prevenir sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, el cual se pondría en marcha en enero de este año. Para ello junto a la aprobación del presupuesto 2017 de $96.500.250 para el CNM, el Congreso de la Nación aprobó un adicional de $67.000.000 con el fin de destinarlo a aplicar dicho plan, lo cual da un total de $163.500.250, equivale al $0,007 del presupuesto general de la Nación y solo representa $8 por mujer para el 2017. Con el adicional al presupuesto y el monto destinado para el Plan de Acción Nacional incluido, el total no llega a representar un digito del total del presupuesto general de la Nación.

Durante el mes de enero, por resolución administrativa del Poder Ejecutivo, se recortó el monto de $67.000.000, reduciéndose el presupuesto del CNM para llevar adelante los objetivos previstos para el año 2017. Luego de la denuncia de las organizaciones de mujeres y del amparo presentado por distintas ONG de nuestro país, el 1 de marzo Mauricio Macri dio marcha atrás con el anunciado recorte. El escaso presupuesto destinado a la implementación de políticas públicas para garantizar los derechos humanos de las mujeres, evidencia una vez más la falta de decisión política del gobierno del actual para combatir el flagelo de la violencia machista, lo que resulta sumamente preocupante en un contexto en el que la violencia contra las mujeres se cobra la vida de una mujer cada 26 horas en lo que va del 2017 en nuestro país.

A eso se le suma una política de ajuste no solo en lo económico sino en nuestras libertades, en las dos últimas grandes movilizaciones de mujeres hubo represión. El 8 de marzo, una vez terminada la marcha, luego de que ya la mayoría de mujeres había desconcentrado, la policía se llevó detenida sin ninguna justificación, a 20 mujeres que habían participado de la misma y habían quedado captando imágenes o bien terminando de tomar algo en lugares aledaños a la Plaza de Mayo. En esta última marcha del 3 de junio, también al finalizar la misma la policía  tiran gases lacrimógenos a periodistas que estaban registrando imágenes.

Las movilizaciones y miles de mujeres en las calles hicieron que muchas otras tomaran conciencia de sus derechos, pudiendo comprender que la violencia machista es un problema político y no de la vida personal ni del espacio privado de cada una, y así comenzaron a denunciar o pedir ayuda. Ante eso el Estado debe dar respuestas inmediatas o seguiremos contando muertes evitables de mujeres.

Los anuncios, las fotos y las firmas de compromiso de muchos políticos, funcionarios no son suficientes si no se muestra decisión política por parte de los poderes del Estado Nacional y de los Estados provinciales, ya que son quienes deben ejecutar medidas concretas para terminar con la violencia machista.

Ni Una Menos – Vivas Nos Queremos no es solo una consigna, estamos convencidas, es un profundo deseo que nos une y moviliza a miles de mujeres en busca de mayor justicia, igualdad y libertad.

Raquel Vivanco es Coordinadora Nacional de MuMaLá y Verónica Catinari es integrante de MuMaLá

[1] Video que refleja la masividad de la movilización y las diferentes formas de expresión de organizaciones y personas que se sintieron convocados  https://www.youtube.com/watch? v=SYn4vkC07A4

[2] https://www.facebook.com/ comunicacion.emergente/videos/ 598143073682569/

[3] http://www. resumenlatinoamericano.org/ 2016/10/04/lunes-negro-paro- de-mujeres-en-polonia-contra- restricciones-al-derecho-al- aborto/

http://www.infobae.com/ america/mundo/2016/10/05/ masiva-movilizacion-contra-un- proyecto-para-prohibir-el- derecho-al-aborto-aumenta-la- tension-en-polonia/

[4]http://parodemujeres.com/ our-call/

[5] http://www.infonews.com/nota/ 303901/primera-accion-mundial- colectiva-contra

https://www.pagina12.com.ar/ 5267-una-revolucion-en-las- casas-y-en-los-trabajos-en- las-camas-y

[6] https://www.pagina12.com.ar/ 15448-mujeres-en-marcha- contra-trump

http://www.infobae.com/ america/eeuu/2017/01/21/ comenzo-la-marcha-de-mujeres- contra-donald-trump/