INFLACIÓN VS. SUELDOS: ¿QUIÉN CORRE MÁS RÁPIDO?

ESCRIBE: SEBASTIAN SMERLING *

Esta nota tiene como objetivo evaluar el impacto de las políticas adoptadas por la nueva administración nacional en Argentina desde diciembre 2015 en el bolsillo los ciudadanos, a partir de la modificación en la política cambiaria, la quita de retenciones al agro  y la apertura de importaciones para competir con la producción nacional.

 

El análisis se realizará sobre la variación de precios de 50 productos, midiendo la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y Canasta Básica Total (CBT) según el Indice Barrial del Precios (IBP) llevado a cabo por el ISEPCI, y comparando con el salario de empleados públicos y privados.

 

La canasta básica alimentaria (CBA) está compuesta, como su nombre lo indica sólo por alimentos, los mismos, cubren el requerimiento mínimo de nutrientes para una familia de dos adultos y dos menores. Dicho de otra manera, si una familia compuesta por dos adultos y dos menores no llega a comprar la canasta básica alimentaria porque sus ingresos no le alcanzan, y significa que esa familia es indigente.

Por otra parte está la canasta básica total (CBT) que incluye los componentes no alimentarios que una familia necesita para vivir en un mes, como por ejemplo prendas para vestir, salud, gastos de la vivienda, etc. Si una familia no llega a cubrir con sus ingresos la canasta básica total (CBT) se la considera pobre.

 

 

 Inflación y poder adquisitivo

 

Para analizar esta situación se va a comparar ingresos familiares, ya sea con un sueldo privado o público, con el valor mensual de cada una de las canastas descriptas anteriormente.

Con respecto al Indice Barrial de Precios, se utilizan dos tipos de canastas para realizar la comparación.  Ambas canastas están calculadas en base a los 50 productos. En el siguiente cuadro podemos ver la evolución de salarios y de canastas:

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En el siguiente cuadro se muestra la evolución mes a mes de cada una de las canastas, y también la variación acumulada:

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Como se ve, la variación que sufrió una familia con respecto a sus necesidades mínimas, estuvo entre 52% y 54% más tomando desde noviembre 2015 hasta abril 2017 (ver variación acumulado de CBA y CBT).

 

Se observa en el mes de diciembre 2015 el principio del impacto de la devaluación y la quita de retenciones en los precios, con una suba de 11,25%. También hay componente de suba de precios por expectativa de las medidas que tomaría el gobierno de Cambiemos, sabiendo que el aumento del dólar y de los precios iban a ser más fuerte, que la esperada en caso que el FPV hubiese ganado el ballotage.

 

Lo importante a tener en cuenta de la variación de las canastas de las familias, es a qué velocidad suben sus ingresos. De ahí surge la posibilidad de medir el impacto de la inflación en las economías familiares.

En el siguiente gráfico se ve una comparación del porcentaje que ocupa mes a mes la canasta básica alimentaria con respecto a un sueldo público en azul, y un sueldo privado en rojo.

Cuadro 3

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Como se puede ver, para los salarios públicos el impacto de la inflación es más fuerte que para los salarios privados. A pesar de esta situación, ninguno de los dos mejora su poder adquisitivo. Desde noviembre 2015 se puede ver que la tendencia es que la CBA ocupe un porcentaje cada vez mayor del salario familiar, lo que significa que los alimentos ocupan una porción cada vez más grande del sueldo.

 

 

Para seguir con el análisis ahora se toma la canasta básica total (incluye el componente alimentario más el  no alimentario), efectuando nuevamente la comparación contra los salarios públicos y privados.

 Cuadro 4

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Un punto a resaltar del anterior gráfico, es el mes de mayo (en amarillo), para comprar la totalidad de la canasta básica se requirió el 100% del sueldo de un empleado público, significando una importante pérdida de poder adquisitivo por parte de los trabajadores, siendo este mismo porcentaje de 80% en noviembre 2015.

 

Si bien por momentos se recupera la capacidad de compra por parte de las familias, nunca se llegan a compensar las subas salariales respecto de la inflación. O sea, si tomamos el total de los 18 meses analizados, la inflación le ganó a los salarios. Esto significa que, con el nuevo esquema económico a partir de las subas de precios las familias están gastando una mayor parte de sus ingresos en comer y comprar bienes básicos para subsistencia.

 

Es importante resaltar que aquí se habla de empleos formales o “trabajo en blanco”, donde todos los trabajadores reciben un descuento jubilatorio, poseen obra social, y gozan de los derechos laborales conformes a la ley, por lo cual se cuenta con cierta protección como asalariado. A pesar de esto, hay una pérdida de poder adquisitivo, dado que las recomposiciones salariales no llegan a sobrepasar ni a igualar a la inflación.

 

Esta situación se vuelve preocupante dado que en consonancia con la opinión del actual gobierno, varios analistas opinan que “Argentina tiene un costo salarial elevado en dólares con respecto al resto de la región”. Esta declaración se vuelve peligrosa ya que deja entrever que la idea a futuro es bajar el costo salarial. ¿Cómo se baja el costo salarial? Muchas veces reduciendo el poder de compra de los trabajadores (como se puede ver en el anterior análisis), o flexibilizando las normas en favor de las empresas, como acaba de suceder en Brasil con una escandalosa reforma laboral. Hay otra vía para que las empresas reduzcan sus costos, y es fomentar su productividad con inversión, pero salta a la vista que ese no ha sido el camino elegido desde hace varios años, en cambio la decisión es atacar el poder de compra de los asalariados.

 * SEBASTIAN SMERLING , Licenciado en administración, UBA-