“La prostitución divide aguas hasta en el feminismo”

DEBATE ABIERTO SOBRE EL CARÁCTER LABORAL , O NO, DE LA PROSTITUCIÓN.  

En el marco de la presentación de su nueva película, Alanis, que Sofía gala protagoniza con su hijo y en la que encarna a una prostituta, la actriz fue consultada por Jorge Rial sobre su papel en el film y sobre sus pensamientos acerca de ese oficio; Sofía Gala (30) despertó la polémica y el repudio de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) después de una entrevista, donde dijo: “No me parece más digno ser moza que puta”. A pesar del comunicado de UTHGRA, en donde se le solicitaron disculpas públicas y repudiaron sus palabras: “Ser moza es un trabajo digno que requiere vocación y capacitación”, indicaron en un comunicado ; sin embargo ella se mantuvo con sus convicciones. “Lo único que hace el sindicato de gastronómicos con ese comunicado es estigmatizarnos entre trabajadores. Nosotras vemos diariamente compañeros gastronómicos que trabajan en terribles condiciones o que quedaron en la calle porque los restaurantes quebraron y no vemos a los del UTHGRA tan preocupados como con los dichos de Sofía Gala”, opinó Georgina Orellano, secretaria general de la AMMAR.

A continuación exponemos dos voces autorizadas de este interesante debate ( Anahí Berneri, y Karina ferraris), que nos atraviesa al feminismo en particular y a la sociedad toda en general, desde hace siglos.

 

*NOTA a Anahí Berneri, directora de la película  “Alanis”. 

La prostitución divide aguas hasta en el feminismo

Tras la polémica desatada en la Argentina por algunas declaraciones de la actriz Sofía Gala Castiglione y por el afiche del film en el que aparece amamantando a su hijo en la ficción y en la realidad, entró ayer por la tarde en el Competencia Oficial de la 65ª edición del Festival de San Sebastián Alanis, quinto largometraje de la realizadora argentina Anahí Berneri, estrenado el jueves último en los complejos de cine locales.

El film, como suele hacer Berneri, pone atención sobre el derecho de las mujeres a tener su propia voz, aun cuando la decisión de éstas sea ejercer la prostitución.

Protagonizada por la referida Sofía Gala y su hijo Dante, según detalló la directora horas antes del estreno español, “la película narra las situaciones que atraviesa una mujer que elige la prostitución como una forma de sobrevivir entre elecciones muy limitadas”.

Conocedora de la bella ciudad vasca sobre el mar Cantábrico, se trata de la tercera vez que Berneri llega al Festival de San Sebastián, que arrancó el viernes, ya que anteriormente estuvo con sus films Encarnación (2007) y Aire libre (2014), y el año pasado fue jurado de la Selección Oficial, de la que ahora participa. La de Berneri es la primera de las películas argentinas que entra en competencia por la Concha de Oro, esperando el ingreso en el certamen de Una especie de familia, la película de Diego Lerman, que tendrá su gala de estreno mañana y que también se puede ver en Rosario.

“El trabajo con esta película fue un proceso muy especial, en principio, porque partimos de un cortometraje que había surgido de un concurso de guión y que Sagai me propuso filmar a partir de una invitación que realizó al Proyecto Cine Independiente (PCI) que integro”, contó Berneri a la agencia de noticias Télam desde España.

El corto llegaba hasta la primera escena del film, donde la policía irrumpe en el privado donde trabajan dos prostitutas y lo clausura, pero Berneri relata que luego de los dos días de rodaje se dio cuenta que allí había material para investigar y entonces le propuso a Sofía Gala continuar el trabajo. Así se pusieron a pensar de manera urgente en esta película que describe la manera de sortear ciertos obstáculos y la forma de moverse de una mujer que trabaja como prostituta y que tiene un hijo.

PROSTITUCIÓN COMO TEMA

La reconocida directora habló acerca de las dudas que le generó el hecho de meterse con un tema complejo como la prostitución. “En principio, me dio miedo, porque el tema prostitución divide aguas hasta en el feminismo; lo primero fue trabajar la diferencia entre prostitución y trata, y empecé a ver cómo las últimas políticas de la Argentina confundían las dos situaciones; de modo que nos pusimos a trabajar con distintas asociaciones y a escuchar distintas campanas, porque hay asociaciones que hablan de abolir la prostitución y otras de legalizarla como un trabajo”, dijo la directora.

Y continuó: “Mi idea fue, sin juzgarla, hablar de una mujer que elige la prostitución como forma de sobrevivir entre opciones muy limitadas, y plantear que si hay tratante de alguna forma puede ser el Estado porque le da pocas posibilidades a ciertas mujeres; otra de las cuestiones centrales fue correr al personaje del lugar de víctima y mostrarla como una mujer que toma elecciones para sobrevivir con su hijo. La situación de la prostitución en Argentina es paradojal porque por un lado ninguna persona puede ser perseguida por ejercerla pero, al mismo tiempo, no hay ningún lugar donde pueda ser ejercida legalmente”.

UNA ACTRIZ JUGADA

Entre las polémicas generadas en la previa y tras el estreno del film, aparece la elección de la actriz, que en film trabaja junto a su hijo real. “Sofía se comprometió enseguida con el tema y a trabajar con su hijo, lo que era determinante porque yo quería trabajar con una mujer que fuera madre; me pareció además que el peor insulto es decirle a alguien «hijo de puta», ese lugar de exposición del cuerpo de la mujer como objeto sexual y también como madre era un tema muy rico”, analizó Berneri.

De hecho, la directora reconoció los riesgos de trabajar con niños, algo que ya hizo en Por tu culpa, su tercer largometraje. “Me encanta trabajar con niños, lo hice en mis películas anteriores, siento que le dan mucha verdad a lo que uno está contando, que todo el set cambia su dinámica, porque algo de lo imprevisto y la verdad cinematográfica aparece con ellos en el rodaje”. Y completó, acerca de cierto naturalismo que impregna la narración del film: “Es una película que no buscaba la representación de la verdad sino la verdad de la representación, cuando uno hace una película, está buscando un verosímil, buscando que sea creíble, y muchas otras veces lo que hace es salir a la calle, buscar filmar en lugares como Plaza Miserere, buscar allí ciertas verdades que existen e investigar mucho la problemática. Quizás la película es naturalista por el universo que cuenta aunque en realidad creo que es un melodrama. Sí es cierto que planteamos la cámara fija en toda la película, queríamos que no hubiese movimiento de cámara con un personaje que no se detiene nunca, que siempre está en acción, que no se detiene a reflexionar qué le está pasando, el desafío era mostrar la acción del personaje sin mover la cámara y componiendo con el cuerpo de Sofía, corriéndonos del lugar del primer plano. Me gusta que el espectador se concentre en los personajes y no esté pensando en la gramática de la puesta”.

SOSTENER LA DIGNIDAD

En el film, Alanis trabaja como prostituta. Con su bebé y con Gisela, una compañera varios años mayor, comparte un privado en el centro donde vive y atiende. Haciéndose pasar por clientes, dos inspectores municipales clausuran su casa y se llevan a su compañera, acusada de trata. Alanis llega con su ropa de trabajo y llena de engaños a parar a lo de una tía, en un local de modas frente a Plaza Miserere. Desde ese barrio multirracial, de tránsito y violento, intenta recuperar su dignidad, ayudar a su amiga y cuidar a su hijo. “Lo primero era sostener la dignidad del personaje, por otro lado, creo que estamos lejos de que desaparezca la prostitución y la demanda de la prostitución, y en ese sentido me ubico en el lugar de la protección, no puede ser que haya una persecución, me parece que las mujeres tienen que tener alternativas, que tiene que existir la libre voluntad de la persona que decide”, completó Berneri acerca de la pelicula.

*NOTA publicada el  en http://www.elciudadanoweb.com/la-prostitucion-divide-aguas-hasta-en-el-feminismo/

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Escribe Karina Ferraris*

De putas y mozas, l*s ric*s deciden qué discuten l*s pobres

En nuestro país, por lo menos, una de cada tres personas se encuentra por debajo de la línea de pobreza e indigencia. Un tercio de l*s trabajadores asalariad*s permanece en la informalidad con lo cual carece de prestaciones de la seguridad social y de aportes jubilatorios, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

En ese contexto de exclusión, personajes como Sofía Gala y Barrionuevo nos invitan a subir al ring a putas y mozas, en un convite que no hace más que enfrentar pobres contra pobres.

Según el Mapa de la discriminación del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI) la pobreza se encuentra entre las principales causantes de discriminación en nuestra sociedad. La discriminación, el racismo y la xenofobia son fenómenos multifacéticos con matrices complejas e históricamente arraigadas.    Analizar las prácticas discriminatorias actuales nos conduce a reconocer que nos enfrentamos a una reedición –esta vez en contextos de redes sociales e internet- de “civilización o barbarie”, “cabecita negra”, “indígena”, y toda forma peyorativa de nominar lo diferente, sobre la base de excluir lo diverso y la otredad.

La antropóloga mexicana Marcela Lagarde sintetiza que el género está presente en el mundo, en las sociedades, en los sujet*s sociales, en sus relaciones, en la política, en la economía y en la cultura. El género es la categoría correspondiente al orden sociocultural configurado sobre la base de la sexualidad: la sexualidad a su vez definida y significada históricamente por el orden genérico.

Por tanto, género como categoría implica el reconocimiento de dispositivos de poder por los cuales las sociedades han justificado y/o edificado las desigualdades a partir de las diferencias biológicas.

Las nociones de clase y género no son meras descripciones de pobres y ric*s o varones y mujeres, sino categorías de análisis de dispositivos sociohistóricos de poder que producen y reproducen desigualdades sociales e injusticias.

Sofía Gala, desde un obvio lugar de clase, posición económica acomodada, produce discursivamente un ring en el que sube a putas y mozas, enfrenta mujeres, y de las mujeres elige a aquellas que no son precisamente las acomodadas económica y socialmente. Enfrenta pobres contra pobres, escenario de disputa entre pobres. Del otro lado, ese sindicalismo de estilo Barrionuevo, recoge el guante, claro que rápidamente prefieren repudiar lo dicho y no una discusión profunda de las relaciones de poder que implican la exclusión social y la precarización. En un recurso discursivo del concepto discriminación se lo manipula y vacía de análisis crítico, putas y mozas invitadas a un falso enfrentamiento. L*s ric*s deciden qué y cómo discutir.
Otros cuadriláteros nos debemos como sociedad.

Un ring en el que se batalle la connivencia política, judicial y policial con las redes de trata y tráfico.
Un ring que declare knock out a esos hoteles que encubren o son cómplices o parte de redes de explotación, sobrados testimonios dan las personas sobrevivientes a ese flagelo.
Otro ring para todos los códigos contravencionales o de falta, aún vigentes en varios municipios, viejas y obsoletas figuras que persiguen y/o encarcelan a las mujeres que ejercen la prostitución, meretrices y/o trabajadoras sexuales.
Un ring para subir al poder policial que hace la vista gorda frente al proxenetismo, las redes mafiosas y sus cómplices, pero, persigue,  coimea, golpea y encarcela putas.
Un ring para los patrones culturales discriminatorios que juzgan a las mujeres pero aceptan que los hombres paguen por sexo.
Un ring para el higienismo social.
Un ring para las fiscalías que no les reciben las denuncias y los hospitales que no atienden por putas.
Un ring para la división sexual del trabajo que continúa perpetuando a las mujeres como principales encargadas del cuidado y el trabajo reproductivo del hogar.
Un claro knock out a un modelo laboral que vive de propinas y no del sueldo de moza.
Un ring para las jornadas laborales extendidas sin cobro de horas extras.
Un ring para los sindicalismos que miran hacia otro lado ante la vulneración de derechos.
Un ring para la precarización laboral, la falta de oportunidades y el sindicalismo empresarial.
Un ring para la pobreza y la exclusión.
Y un cuadrilátero privilegiado destinado a darle knock out a la hipocresía y la doble moral, sin ellas l*s ric*s y sus representantes no podrían enfrentar putas y mozas.

* Karina Ferraris: Concejala del movimiento Libres del Sur, Honorable Concejo Deliberante de Las Heras, Mendoza. Docente, extensionista e investigadora. Lic. en psicología, UBA. Diplomada en derechos económicos, sociales y culturales, UNLa. Doctoranda en estudios de género, UNC.