Los mensajes del Gobierno detrás de Chocobar

Por Lic. Cintia Monaco*

Este sábado mientras estábamos en la Cárcova, partido de San Martín, junto a referentes políticos, sociales y religiosos, de todo el arco político para recordar a Franco Almirón y Mauricio Ramos, fusilados por la espalda el 3 de febrero de 2011 por la policía Bonaerense, y repudiar el accionar abusivo de las fuerzas de seguridad; nos llegaba información sobre las características del procedimiento donde participó el policía Chocobar, en La Boca, en diciembre pasado que concluyó con el asesinato de Kukoc.

El accionar ilegal de Chocobar en el marco del operativo se vio expuesto a partir de la viralización de un video donde se reflejaba que aquel, distaba muchísimo de lo que había presentado el Presidente Macri y la Ministra de seguridad, Bullrich, como un hecho heroico de dicho policía Bonaerense. En dicho video, se ve claramente  a Chocobar disparar y Kukoc, el joven que finalmente falleció en el hospital, recibir los disparos desde atrás, mientras huía de Chocobar corriendo desesperadamente.

Claro que estaban también frescos nuestra memoria los titulares de los diarios que en diciembre dieron la noticia del turista norteamericano acuchillado en La Boca, como así también las opiniones de varios periodistas festejando que el presidente Mauricio Macri recibiera al agente Chocobar para brindarle su apoyo, luego de que la Justicia lo procesara por el delito de homicidio en exceso de la legítima defensa y le fijara un embargo judicial de 400 mil pesos. Pero la realidad terminó mostrando otra cosa.

En verdad es raro que tanto la Ministra y su equipo, e incluso el Presidente Macri, no hayan podido acceder a dicho video anteriormente a recibirlo con tanta pompa. Igualmente, que no haya habido un mensaje correctivo luego sobre dicha felicitación “mal dada”, tampoco nos llama la atención. Es que es la segunda vez que el gobierno apoya a un policía que fusila por la espalda a un ciudadano desarmado: en el caso de Rafael Nahuel , el joven murió el 25 de noviembre después de recibir un disparo por la espalda durante un operativo de desalojo que ejecutó el Grupo Albatros de Prefectura en Villa Mascardi, Bariloche. Al respecto Bullrich dijo “El Ministerio de Seguridad ya definió. Nosotros no tenemos que probar lo que hacen las fuerzas de seguridad, le damos el carácter de verdad”. En este caso,  el asalto contra el turista norteamericano de apellido Wolek, para cuando Kukoc su asaltante fue abatido, ya había cesado. La aprehensión ocurrió a 300 metros del lugar de la agresión y ni siquiera Kukoc  tenía en su poder la cámara fotográfica que intentó sustraer. Todo esto fue presentado por el Ejecutivo como un orgullo y ejemplo a seguir por nuestras fuerzas de seguridad.

La Constitución Nacional y nuestras leyes son bastantes claras en cómo debería haber procedido este policía bonaerense en este hecho. Es lo que esperábamos, justicia para el asaltado, para la sociedad en general que está entre sus preocupaciones principales la “inseguridad”, y para que el Estado de Derecho funcione cada día mejor. Por eso, ya de entrada generó muchas críticas que el presidente hubiese recibido al policía, que significa claramente posicionarse por la opción por “la violencia” en la resolución del conflicto, y no a los médicos que habían salvado la vida del turista, y representan en general la opción por la vida (sin desmerecer con esto, bajo ningún punto, la tarea de los policías).

Pero es que ya hace un tiempo que el gobierno optó por “la fuerza” para intentar resolver problemas sociales y económicos. Incluso, la opción de disponer de las policías militarizadas, como Gendarmería, para intervenir en conflictos, les resuelve no abrir otra discusión, que cada tanto igual lanzan, en relación a la participación de las fuerzas armadas en cuestiones de “seguridad interna”.

Algunos desprevenidos dirán que está felicitación del presidente puede no tener grandes consecuencias. Pero la realidad no viene diciendo lo mismo, lo vemos diariamente en cómo han vuelto a tomar coraje los policías en hacer uso y abuso de la fuerza, por fuera de los protocolos específicos y leyes vigentes. Tanto es así, que mientras nos llegaba el video del fusilamiento a Kukoc , cuando rendíamos homenaje  a los pibes de la Cárcova, el local de  la CORREPI recibía una intimidación a través de una pintada en su local que decía “aguante Chocobar”; como una señal de lo que hablamos.

Este gobierno viene atravesando muchos límites en cuestión de Derechos Humanos, no sólo en relación al uso y abuso de la fuerza de seguridad en la resolución de conflictos, sino también en relación al manejo inescrupuloso que hace de “la inteligencia” que se genera desde la AFI. Es muy difícil creer que algo debió haber fallado para que el presidente sea impulsado a recibir a Chocobar. Esto en realidad fue un mensaje literal que da cheque en blanco a las fuerzas de seguridad de operar más allá de todo marco legal vigente. El show montado por el Gobierno para validar a los policías inclinados a disparar en cualquier caso, además marca un  antecedente muy peligroso de presión a la justicia.

*Cintia Monaco
Licenciada en Cs. Política
CADH (Coordinadora argentina de Derechos humanos)