Peleamos por mantener un proyecto de desarrollo y democracia

El viernes 8 de junio, en la ciudad de Contagem, en el Estado de Minas Geráis, se realizó el lanzamiento de la candidatura presidencial de Lula, con una importante participación de gobernadores, intendentes, dirigentes y militantes del PT y otros partidos.

Aprovechando la visita que Raúl Pont, miembro de la Dirección Nacional del PT, ex alcalde de Porto Alegre y diputado nacional y estadual, realizó durante esta semana en Buenos Aires, lo entrevistamos para que nos acerque algunas primeras impresiones del significado político del inicio de la campaña presidencial. 

A partir del lanzamiento de la candidatura presidencial de Lula, ¿cuál es la estrategia que planean llevar adelante, teniendo en cuenta que aún está preso?

Las razones de ese lanzamiento en Contagem, una ciudad industrial cerca de Belo Horizonte, son dos. La primera, porque Lula es la principal expresión del programa que fue golpeado por Temer y por la derecha; él simboliza el programa que los gobiernos de él y de Dilma ofrecieron al pueblo brasilero, y porque Lula lidera todas las encuestas.

En segundo lugar, porque nosotros pensamos que la mejor forma de defenderlo, pelear y luchar por su libertad es ponerlo como candidato y hacer esa campaña doble: capaña presidencial y campaña por su libertad. Como el partido y sus aliados van a tener candidaturas propias en prácticamente todo el país, vamos a tener en todos los Estados candidatos a los gobiernos provinciales, diputados, senadores, diputados estaduales. Todos los candidatos y candidatas, decenas en cada Estado, estarán también llevando la palabra, llevando la denuncia de la situación de Lula y defendiendo el programa y el proyecto.

Entonces, por esas razones, es que la dirección del Partido, con un consenso muy grande del Partido en todo el país, ha decidido mantener a Lula como candidato y realizar hace unos días el lanzamiento de su candidatura.

El lanzamiento formal se hará, como prevé la ley electoral, en agosto. Pero hasta esa fecha, ya estaremos en la calle, en las universidades, en las fábricas, llevando la candidatura de Lula.

La situación de los candidatos de la derecha no aparece como muy fortalecida; no da la impresión que el programa de la derecha que representa Temer haya ganado consenso en este período. Entonces, ¿cómo ven ustedes la perspectiva de todo el proceso electoral en general de acá a octubre?

Las encuestas, actualmente, son muy buenas para el PT. En el caso de que no se apruebe la candidatura de Lula, más de un tercio de los electores dicen que no van a votar por ningún candidato. Hay un descontento con la política en general y en particular con Temer. Aunque la gente identifica una diferencia muy grande con el período de Lula y Dilma y el gobierno actual, el rechazo es generalizado, totalmente intoxicado por la brutal masacre que los medios hicieron, criminalizando al PT y a Lula. Los sectores menos politizados de la sociedad, aún mantienen un alto nivel de escepticismo y dudas sobre la veracidad o no de las denuncias contra Lula. Esto hace que el 30% del electorado aun conserve la posición de no votar por ningún candidato.

Con Lula de candidato, el 39% aproximadamente afirma que lo va a votar. La suma de los otros candidatos no alcanza esa cifra, incluso sumando a las otras candidaturas de izquierda, como la de Manuela D´Avila por el PCdoB, Guillerme Boulos del PSOL y Ciro Gomes del PDT, que si bien no es una candidatura propiamente de izquierda, están haciendo una campaña defendiendo un proyecto desarrollista y con participación del Estado en la economía, por lo tanto aparece dentro del campo progresista. Lo reconocemos como tal.

La inscripción oficial de las candidaturas es el 15 de agosto. Ahí nosotros vamos a mantener la candidatura de Lula, y ver si el Superior Tribunal Electoral o la Suprema Corte de Justicia tienen el coraje de decir que Lula no puede ser candidato. Eso significaría la total desmoralización de la justicia y se caería la máscara de una justicia imparcial y objetiva en el país.

Hace dos años atrás, el Superior Tribunal Electoral y la propia Corte Suprema, en algunos casos, garantizaron que más de 140 alcaldes que tenían condenas en segundo grado, pudieron ser candidatos en sus ciudades. La situación de Lula es exactamente la misma. Su condena está en una instancia similar, marcadamente persecutoria, partidizada.

Del punto de vista programático y político, la intención de mantener la candidatura de Lula se da centralmente porque él encarna un proyecto de soberanía nacional para defender Petrobrás, el Banco de Brasil, el Banco de Desarrollo Económico y otros grandes bancos públicos importantísimos para cualquier proyecto de crecimiento y desarrollo económico; mantener las empresas públicas, defender el PreSal, que es nuestra gran reserva de petróleo y energía.

Nosotros estamos peleando por mantener un proyecto que tiene un carácter de desarrollo nacional fuerte, mucha democracia y respeto y ampliación de los derechos sociales en el acceso a la educación y en particular a la universidad, en el salario mínimo, en las leyes laborales. Todo eso se está perdiendo ahora.

La vuelta de Lula, significa la vuelta de todo eso. Por eso peleamos. Por eso, incluso, se puede plantear una alianza, que si no es en la primera vuelta, puede darse en la segunda vuelta con el compromiso de partidos como el PCdoB, el PSOL, de estar juntos.

Lula y el PT todavía no han definido el candidato a vicepresidente, y tampoco trabajamos con un Plan B. Nosotros vamos a agotar todas las posibilidades, registrando a Lula siguiendo los pasos de la ley electoral y si fuera necesario vamos a ir a la Corte Suprema. En el caso de que ahí tengamos una resolución negativa, pensaremos una alternativa. Lula en ese momento dejaría de ser candidato, pero se convertiría en el gran elector.

Raúl Pont estuvo en la ciudad de Buenos Aires realizando actividades organizadas por distintos movimientos políticos y sociales, en solidaridad con el Partido de los Trabajadores y reclamando la libertad de Lula. También participó de la Marcha Federal organizada por movimientos sociales y sindicales y estuvo en el acto de lanzamiento del frente político En Marcha.