La troika de poder detrás de Bolsonaro

La troika de poder detrás de Bolsonaro

Escribe: Augusto Taglioni

Reproducido de Resumen del Sur

Estamos a menos de dos semanas de la segunda vuelta y todos los análisis giran en torno a cuál es el riesgo más grande que puede tener Brasil si Jair Bolsonaro se convierte presidente del país más importante de Sudamérica.Es indispensable mirar más allá de la figura del candidato de la ultraderecha para entender cómo se está gestando un sistema de relaciones de implicancia local, regional e internacional.Es correcto hablar de una troika de poder que se prepara para conducir el Estado a partir del 1 de enero de 2019. Está integrada por las Fuerzas Armadas, la la Iglesia Universal del Reino de Dios y el Poder Judcial que rodearán a Bolsonaro y digitarán el grueso de las políticas de Estado si el excapitán del Ejército derrota a Fernando Haddad en segundo turno. No obstante, esta alianza estratégica no estará exenta de tensiones. ¿Cuál es el verdadero modelo económico del ejército? ¿Hay homegeneidad en el plan económico neoliberal de Pablo Guedes? ¿Fortalece o debilita la incidencia directa de la Iglesia Universal del Reino de Dios en en el diseño del esquema de poder? ¿Será implacable el poder judicial en un eventual gobierno de Bolsonaro como lo han sido con el PT?

De las respuestas a estas preguntas sabremos la impronta que tendrá un futuro gobierno de la extrema derecha brasileña.

Las Reformas Económicas

Este es un punto clave donde parece no haber unanimidad en el equipo de Bolsonaro. El asesor estrella, Pablo Guedes, ha dejado claro que su modelo económico es el manual clásico de la economía neoliberal (una reforma del Estado al estilo Dromi en la Argentina de Carlos Menem). esta postura tiene consenso en el mercado, pero existen diferencias internas en las Fuerzas Armadas, donde se pretende re-editar el modelo de la dictadura brasileña que no tuvo un Martínez de Hoz, sino que configuró un liberalismo industrialista que ayudó al desarrollo del país, pero redujo fuertemente el derecho a huelga, reprimió movilizaciones, persiguió militantes populares y vulneró los Derechos Humanos. A esta altura parece que la tensión interna se mueve entre instaurar un neoliberalismo similar al que aplicaron las dictaduras chilena o argentina (profundizadas en los 90) o volver a liberalismo industrialista de la dictadura del 64. La centralidad de la corrupción y el odio visceral de una buena parte del electorado brasilero con la política impide que se debatan con seriedad las graves consecuencias que traerá aparejado un gobierno de Bolsonaro, en el empleo y la calidad de vida de los sectores populares. Cabe destacar que los dos años de Michel Temer posteriores al golpe contra Dilma Rousseff trajeron una caída en el salario y un congelamiento de las políticas sociales vía enmienda constitucional, que se combinaron con un ciclo recesivo que hizo caer la economía de 2,4 billones a 1,8, según datos del Banco Mundial. Durante los gobiernos del PT, el país experimentó el crecimiento más extraordinario del PBI entre 2002 y 2014 de 0,51 a 2,46 billones de U$S a precios actuales.Aún con este panorama, el sector neoliberal encabezado por Pablo Guedes busca profundizar un ajuste con una velocidad que no sabemos si Brasil está en condiciones de soportar. Por eso, el futuro de la economía de Brasil oscila entre la Escuela de Chicago y el espíritu de Mario Henrique Simonsen.

El Poder confesional

El voto confesional fue clave para el aluvión de votos que recibió Bolsonaro en primera vuelta. La nota escrita de manera conjunta entre Pablo Semán y Marcos Carbonelli en Revista Anfibia explica con claridad el rol que evangelistas y pentecostales tienen en el apoyo, armado y posible victoria del candidato del Partido Social Liberal.Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal del Reino de Dios, hizo público su apoyo y alineó inmediatamente al bloque de los evangelistas. Los medios que les responden, como Record TV, y buena parte de sus fieles que en algún momento votaron a Lula, se volcaron a Bolsonaro por considerarlo el candidato capaz de “resolver la crisis moral que atraviesa el país”. En 2016, Marcelo Crivella, sobrino de Macedo, ganó la alcaldía de Río Janeiro demostrando el aumento de la representatividad electoral de estas propuestas. 

Estos sectores siempre han tenido relación directa con el Estado, administrando recursos y fortaleciendo los territorios. Su pragmatismo político le permitió equilibrar apoyos sin quedar ligado directamente a ninguno de los gobiernos anteriores. No obstante, ven en la llegada de Bolsonaro al poder la posibilidad de acumular una centralidad aún mayor en asuntos de Estado, como por ejemplo, mayor influencia en las instituciones educativas, acceso a más propiedades de tierra y licencias de medios de comunicación. Este último punto beneficiaría a ambas partes, ya que funcionarían como contrapeso al poder de O’Globo que, siendo crítico del PT, se sumó al coro de voces opositores de los medios globalistas de la línea del Financial Times o el New York Times. Esta situación anticipa el rol de Brasil en la disputa entre globalistas y americanistas.

Eje Internacional

La composición del bloque de poder que acompaña a Bolsonaro está expresado, por un lado, por los intereses económicos alrededor de Guedes. Como bien lo explicó el sociólogo Gabriel Merino “subieron las acciones en la bolsa de bancos y energéticas porque se avecina una profundización de la valorización financiera, un fortalecimiento del capital financiero transnacional y local, y la privatización y regulación a favor del capital concentrado del sector energético”.   A su vez, el economista neoliberal predilecto de Bolsonaro pretende incorporar a CEOs al estilo Cambiemos en Argentina, en un gabinete que parece estar disputado con militares retirados que se anotaron en la lista de cargos futuros. Los representantes de las empresas no responden al bloque globalista (que se encuentra en retroceso en el actual orden mundial) sino que se encuadran en los polos de poder que están apoyando a Trump. Por ejemplo, el CEO para América Latina del banco estadounidense Bank of America (representantes de Goldman Sachs en Brasil), la telefónica TIM (perteneciente a Telecom Italia), el director del banco español Santander, el titular del Banco Central, Ilan Goldfajn (ex FMI y Itaú Unibanco) y Sergio Eraldo de Salles Pinto, socio del fondo de inversiones Bozano. Esta línea directa entre Washington y Brasilia anticipa una relación estrecha entre ambas administraciones.

La otra línea del posible gabinete de Bolsonaro la componen militares o exmilitares católicos conservadores que no coinciden con el plan Guedes. De todas formas, tanto el empoderamiento de este sector como el de los neopentecostales y los evangelistas preocupan a un actor importante de la actualidad internacional: el Papa Francisco. Su preocupación por el avance de los evangelistas lo llevó a viajar a Brasil en el inicio de su papado. A esto, se suma su malestar con el avance del liberalismo económico en América Latina.Los pentecostales o neopentecostales tiene una relación directa con Estados Unidos. Su representante máximo en la Casa Blanca es el vicepresidente Mike Pence, quien se definió “cristiano, conservador y republicano” y en una entrevista a The Daily Beas en marzo de 2016 aseguró: “Soy un nacido de nuevo, católico evangélico”.Representantes de esa iglesia como Jimmy Morales en Guatemala, Rosario Murillo en Nicaragua y Fabricio Alvarado en Costa Rica han llegado a instancias fundamentales como la presidencia, vicepresidencia y segunda vuelta, respectivamente. La mayoría de los representantes latinoamericanos se resguardan bajo el paraguas de la “ideología de la prosperidad” y suelen ser empresarios con mucho dinero para invertir en territorios y, desde ya, campañas electorales (generalmente en contra de las fuerzas de izquierda).

Bolsonaro entendió que el factor religioso le permitía ampliar su base social, construir una importante red de financiamiento y estrechar vínculos con factores de poder en el orden internacional. Por este motivo, luego de bautizarse en el río Jordán en Israel, dijo que el primer viaje al exterior será al Estado de Israel con quien siempre tuvo coincidencias. Incluso, uno de los hijos de Bolsonaro aseguró que Brasil tiene romper relaciones con Venezuela e Irán en una clara señal a Washington y Tel Aviv.Así se visibiliza el eje Estados Unidos-Israel-Brasil y se instala el interrogante a propósito de la relación comercial del gigante latinoamericano con China. Otro dato clave en este sentido es el que aportó Igor Gielow en Perfil vinculado al comercio con países musulmanes. De acuerdo con la Fambras (Federação de las Asociaciones Musulmanas de Brasil), el 45% de la carne de pollo y el 40% de la vacuna que el país exporta actualmente llevan el sello Halal -o sea, puede ser consumida según los preceptos islámicos. ¿Este comercio se verá afectado?

Moro Supremo

Siendo juez, Sergio Moro es uno de los actores fuertes de la política brasileña. Desde el estallido de la Operación Lava Jato y la detención de buena parte de los integrantes del gabinete de Dilma Rousseff, el magistrado de Curitiba despertó amores y odios.Moro fue clave para impedir la asunción de Lula como Jefe de Gabinete y acelerar los tiempos para detenerlo antes del año electoral, cuando lideraba todas las encuestas. El rol del poder judicial fue determinante para hundir al sistema político brasileño y favorecer a los mercados que hoy expresan su entusiasmo con Bolsonaro.Pero, ¿cómo será la relación con un eventual gobierno de ultraderecha? ¿Será tan implacable como con el PT? El poder judicial intentará seguir en la centralidad del poder como hasta ahora y negociar mejores condiciones con el nuevo gobierno. Allí se encuadra el compromiso de Bolsonaro de ampliar el Supremo Tribunal Federal de 11 a 21 integrantes, uno de los principales intereses de Moro quien, junto al fiscal Deltan Dallagnolaspiran a ser parte del máximo tribunal. Como dice el colega Pablo Giuliano “es el transito de l República de Curitiba a la Weimar”. Pondrán todo su poder de fuego para negociar con el nuevo gobierno y, si es necesario, condicionarlo. 

Pronósticos e incertidumbres

Las primeras encuestas indican que revertir el resultado es más difícil de lo que se pensaba antes del primer turno. Sin embargo, es necesario analizar el rol del Partido de los Trabajadores tanto como oposición como en un posible gobierno.En el último caso, si Fernando Haddad gana la presidencia se verá fuertemente condicionado por un bloque de poder robustecido. El poder judicial tiene 119 procesos en su contra que meterán en circulación ni bien asuma. A su vez, las Fuerzas Armadas dejaron en claro que “están dispuestas a intervenir” y como han declarado públicamente “están preparados para tomar el poder”.En un escenario de oposición, hay que tener en cuenta la base desde donde pararse. Un piso de 30 puntos con posibilidad de ampliarse, un bloque propio de 57 diputados que pueden crecer el doble con aliados, el Nordeste como territorio fuerte y la posibilidad de articular los escenarios de conflictividad que se multiplicarán como reacción al gobierno derechista.

Brasil experimenta una reconfiguración de la República Nueva que inició luego de la dictadura militar y tuvo su institucionalización con la Constitución de 1988 con el PT, el PSDB y el PMDB como principales fuerzas políticas. La primer vuelta electoral dejó en evidencia esta ruptura y anticipa un cambio de régimen político como continuidad de un Estado de Derecho cada día más vilipendiado, propio de un autoritarismo competitivo que tendrá a una troika en el poder, que como ya se mencionó, estará integrada por la Iglesia Universal del Reino de Dios y las iglesias carismáticas pentecostales, las Fuerzas Armadas y el Poder Judicial. Todos ellos tendrán una fuerte incidencia en las decisiones de Estado aunque no estarán exentos de tensiones, especialmente, con la Federación de Industriales de Sao Paulo, dado el perfil financiero de Guedes.Se genera también incertidumbre en cuanto al futuro del Mercosur que, según palabras del propio Bolsonaro dijo no querer abandonar, pero sí aclaró que no estará guiado por cuestiones ideológicas. Este definición supone que, como Trump, Bolsonaro podría instrumentar una lógica más bilateral que multilateral, a diferencia de Macri que sigue apostando por el multilateralismo. En ese sentido, todos los caminos conducen a un alineamiento internacional que se alejará cada vez más de la autonomía y cooperación regional.Esta es la trama detrás de Jair Bolsonaro: un trípode tan poderoso como peligroso para la democracia. Responsables necesarios de la actual situación del país, en la cual buscarán sacar provecho para profundizar una acumulación de poder que los pone en el centro de la escena.