EN EL CONURBANO BONAERENSE LOS ALIMENTOS SUBIERON EN JUNIO 6,58%

Escriben: Juan Fresno/Isaac Rudnik

Con el dólar estable, las tasas de interés y el riesgo país en baja, la inflación no cede.

Según el INDEC entre abril del año 2018 y abril de este año (último dato publicado) el incremento promedio de los salarios fue del 36,7%, mientras que la Canasta de Alimentos aumentó 56.91%.

Después de un mayo con los precios tranquilos en junio los valores de las canasta básicas volvieron a escalar. Según el relevamiento mensual de precios del Índice Barrial de Precios (IBP) una familia de dos adultos y dos niños/as pequeños, para no caer en la indigencia en el conurbano bonaerense, en junio necesitó contar con $11.903,62, un 6,58% más que en el mes anterior. Durante los últimos doce meses la Canasta Básica de Alimentos (CBA) se incrementó 56,91%, superando ampliamente los aumentos de los salarios, jubilaciones y asignaciones sociales.

La misma familia necesitó en junio $29.878.08 ($2.290 más que en mayo) para solventar su Canasta Básica Total (CBT) y no caer por debajo de la línea de pobreza. En el último año la CBT se incrementó 57,53%.

Entre los alimentos que más aumentaron desde junio de 2018 se encuentran los lácteos: queso cuartirolo (100%), queso de rallar (82%), leche (77%), yogurt (73%). Le siguen arroz (77%), el pollo (77%) Fideos (75%), Aceite (71%). Entre las frutas y verduras: papas y bananas (66%).

Según el INDEC entre abril del año 2018 y abril de este año (último dato publicado) el incremento promedio de los salarios fue del 36,7%, mientras que la Canasta de Alimentos aumentó 57%, y algunos productos esenciales como los lácteos subieron por encima del 75%.

Si tenemos en cuenta que el Instituto Oficial estimó un aumento interanual del 61% entre mayo 2018 y el mismo mes de este año para los precios mayoristas  de los alimentos, es de prever que en los próximos meses estos incrementos se trasladarán directamente a las almacenes, carnicerías y verdulerías de los barrios. Más allá de que en algunos meses los aumentos sean más pronunciados que en otros, no hay una perspectiva de que la inflación ceda sustancialmente, y mucho menos que los incrementos de salarios, jubilaciones y asignaciones sociales los equiparen. Por el contrario, la posibilidad más cierta es que la pérdida del poder adquisitivo de estas remuneraciones se vaya profundizando con el correr de los meses.

Isaac Rudnik/Juan Fresno

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